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Tana Rivera tiró de tarjeta de crédito para invitar a sus amigas en su fiesta de Gabana

  • Todos los detalles de su verdadero cumpleaños

Tal y como adelantamos en rigurosa exclusiva, la última celebración de su mayoría de edad tuvo lugar este sábado. La verdadera fiesta de Cayetana por cumplir 18 años fue en Gabana, después de repartirse desde el pasado lunes 16, entre su padre Francisco Rivera, con quien sopló las primeras velas, para volver a apagarlas después en el palacio de Liria, en un almuerzo estrictamente familiar, junto a su madre, sus tíos Fernando y Cayetano y sus primos Luis y Amina, hijos del jinete.

Tana estrenó este último fin de semana su primera discoteca, la famosa Gabana de la calle Velázquez, donde tantos famosos como Ivonne Reyes y Terelu Campos festejan sus onomásticas y fiestas personales. Cuentan los invitados que Tana fue una anfitriona perfecta, recibiendo a la entrada a sus invitadas una por una, encantada, sonriente y guapísima.

Venía de cenar en un restaurante de moda con su madre y unas amigas, y a las 12 de la noche, Cayetanita y sus 50 invitados, la mayoría chicas, tomaron posesión de una parte de la discoteca que los dueños habían convertido en un privado para que la protagonista y sus amigas disfrutaran de su propia fiesta.

Eugenia y Cayetana habían traído unos pastelitos para repartir en las mesas, dulces que empaparon  con champán para brindar por los 18 años de la anfitriona. Tana, sus amigos, su tío Fernando, Eugenia y su novio Narcís Rebollo, que acompañó a la madre y a la hija en esa noche tan especial, se mezclaron con el público que abarrotaba la sala en la pista de baile. Los jóvenes bailaron sin descanso hasta las cuatro de la mañana en que dieron por terminada una velada inolvidable. Tana y sus amigos pidieron dos temas al Dj de la discoteca, un reggaeton que cantaron a coro, y un éxito de la música dance.

Eugenia y Narcís, los mayores, se fueron una hora después de su llegada para dejar a las jóvenes a pasarlo bien por su cuenta.

Cayetana no descuidó ni un detalle con sus invitados. Cuando vio que algunos de ellos se acercaron a la barra para pedir alguna otra bebida, no consintió que pagaran a pesar de la insistencia de sus amigas para abonar las consumiciones. Tana sacó su tarjeta de crédito, la primera de la que dispone, y pagó las consumiciones: "Hoy es mi fiesta, no faltaría más".

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