Sol Daurella y otras damas ricas frente al procés: ¿quiénes son las súper ejecutivas catalanas más a favor de la independencia?

  • Las magnates más cercanas a la Generalitat

No todas las grandes compañías han salido corriendo de Cataluña ante una posible declaración de independencia. Más allá de dónde estén domiciliadas sus firmas, hay empresarios comprometidos desde hace tiempo con el secesionismo, fomentándolo, financiándolo o apoyándolo de algún modo. Hay quien lo hace abiertamente pero también quien ha tenido que moderar su activismo por razones de conveniencia. Tres grandes damas catalanas destacan en este ámbito porque su poderío y su peso empresarial es descomunal: la presidenta de CocaCola European Partners, la máxima ejecutiva de Agrolimen (Gallina Blanca, Biocentury, etc) y la consejera delegada de la inmobiliaria Vertix. La primera está casada con Carles Vilarrubí y prefiere no significarse formalmente aunque ha tenido coqueteos innegables con el procés a través de Diplocat; las otras dos militan en el FemCat, fundación privada e independiente que agrupa empresarios y empresarias "con la misión de que Cataluña se convierta en uno de los mejores países del mundo", dicen en su Web. En círculos empresariales catalanes a estas tres súper ejecutivas se las conoce como "las magnates del procés".

No todos los empresarios comprometidos con la independencia confiesan abiertamente su separatismo, es decir, no todos los empresarios separatistas están adheridos a FemCat.

Sol Daurella (presidenta de CocaCola en Europa) debe pensar que fue un error implicarse en el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat). Debió pensarlo porque dio marcha atrás y se 'borró'. Pero a nadie le cabe duda de que sabía dónde se metía: en un consorcio impulsado por la Generalidad y dedicado a la proyección internacional de Cataluña. La llegada de Sol al esta organización fue polémica. Recordemos que la Constitución reserva la acción exterior al Gobierno de España en exclusiva. Tampoco ignoraba Daurella que el organismo era criticado no solo por su parcialidad a favor de la secesión de Cataluña sino por proyectar una imagen negativa de España.

Pero la proximidad, disimulada o no, de la dueña de Coca Cola al independentistmo le llega además porque está casada con el ahora ex vicepresidente del FC Barcelona Carles Vilarrubí. El pasado 20 de septiembre Banca Rothschild 'despidió' a Vilarrubí como vicepresidente y miembro de su consejo de administración. Más sonada fue su dimisión el mismo 1 de Octubre como vicepresidente del Barcelona después de que la Liga de fútbol advirtiera de que no jugar supondría perder tres puntos y otros tres de penalización. El marido de Sol Daurella se oponía a jugar como medida de protesta por las cargas policiales.

Carles Vilarrubí pasó de ser el chofer de Jordi Pujol en los años setenta a convertirse en uno de los hombres más poderosos de Cataluña: Loterías, La Seda, ex vicepresidente de la banca Rothschild España, presidente de CVC Grupo Consejeros, presidente de Willis, consejero de Fira Barcelona, Catalunya Comunicació Ono, Grey Group y, desde 1996, consejero de Telefónica, cargo que tuvo que abandonar hace un año, no sin antes haber colaborado con el Barça en la gestión de sus derechos de retransmisión. También se llevaba bien con los Urdangarin.

Pero Villarubí es, sobre todo, el marido de Sol Daurella, la mujer fuerte de la embotelladora de Coca-Cola en España, en Europa, más de mil millones de euros de fortuna, según Forbes, y otra de las grandes empresarias que ha sido señalada como cercana al separatismo, si bien la presumible presión de sus socios americanos y su residencia, entre Londres y Madrid, la han alejado algo de Barcelona y de la Generalitat.

Daurella heredó una compañía que a su vez había heredado su padre. El patriarca de la familia era Santiago Daurella, que se hizo con la distribución de Coca Cola en España gracias a la mediación de Francisco Franco. Aparte de su descomunal participación en la embotelladora más grande de Europa, es consejera y accionista del Banco Santander, de Ebro Foods, de Acciona, y propietaria de la Sicav Surfup.

La familia Daurella siempre admitió ser catalanista, aunque no separatista. Sin embargo, a Sol sí le han reprochado que apoyara firmemente a la Generalitat en su objetivo de convertirse en una república independiente. Ella no lo admite abiertamente.

Sol y su actual marido se conocieron jugando a golf, una de sus grandes pasiones. Conocida en algunos círculos como la chispa de la vida del independentismo catalán, la presidenta de Coca-Cola European Partners tiene una hija con su marido Carles Vilarrubí, y un hijo mayor de su anterior matrimonio. Su hijo mayor, José, es de Joan Albiol, su anterior marido, ejecutivo de la perfumera Puig. La pequeña, que se llama como su madre, tiene 9 años. Carles Vilarrubí tiene dos hijos de otra relación: Carlota y Eduard. Muy deportista, su marido y ella son socios del Real Club de Golf de El Prat, pero aparte de su gran pasión por los hoyos, tiene tiempo para la hípica o el esquí. Carles es el dueño de la Madrid Horse Week.

Sin embargo, desde hace años, no es nada habitual la presencia de Sol Daurella en actos sociales. La malas lenguas de los mentideros catalanes que observan a la alta burguesía barcelonesa han señalado varias crisis en este matrimonio, una les llevó a vivir separados. Pero, ¿cuál no las tiene?

Hace poco más de un año, la Generalitat le concedió la Creu Sant Jordi, la máxima distinción que puede otorgar el gobierno autónomo, y envió a su hijo a recogerla. Sol posee junto con su poderoso marido, 15 años mayor que ella, una mansión de ensueño en La Cerdanya, en una zona plagada de grandes fortunas catalanas como los Palatchi (Pronovias), los Raventós (Codorníu) y los mismísmos Pujol. Daurella y su marido suelen desplazarse hasta allí en helicóptero. Otra de sus propiedades está en la urbanización Les Espiraltes, cerca de Bolvir. Es el pueblo en el que Shakira y Piqué se estaban construyendo su casa. Pero la residencia habitual de Sol, en España, porque en Londres tiene otra, está en la parte alta de Barcelona, cerca de la Clínica Teknon.

Como mujer rica y culta, Daurella adora el arte y forma parte del patronato de fundaciones como la del Palau de la Música Catalana, del Teatre Nacional y del Teatre del Liceu.

Los Daurella manejan la matriz de los embotelladores de España de Coca Cola desde 1951. Santiago Daurella Rull, abuelo de Sol y militante de Falange Española, consiguió la concesión del embotellamiento otorgada por Franco y recibió en 1968 de manos del propio dictador la medalla de Oro al merito al trabajo.

Gallina Blanca

La familia Carulla es propietaria de Agrolimen. Mariona Carulla asumió la presidencia del Palau de la Música tras la destitución de Fèlix Millet y su hija, Mireia Tomàs, dirige el family office. Sus marcas inundan los supermercados de la piel de toro. Hablamos de productos que llegan a las estanterías de las tiendas bajo logotipos tan habituales como Gallina Blanca, Avecrem, El Pavo, Bicentury o Affinity o establecimientos como. Estas empresas son propiedad de Agrolimen cuya presidenta del Consejo Familiar es Mireia Tomàs, miembro de FemCat y decidida activista en favor de la secesión catalana.

Elena Massot, consejera delegada de Vertix

Como vicepresidenta de FemCat, preguntada por el proceso independentista de Catalunya, se pronunció con meridiana claridad: "La gente tiene derecho a decidir. Y todo el mundo tiene el deber de respetar lo que la mayoría decida", contestaba a un reportero de El Periódico. "Esta obcecación en no dejar votar sin ninguna otra salida política, esta desfasada. Y esa actitud genera tensiones, postureo y conflicto. Si una mayoría social quiere votar, qué problema hay: ¿No se ha votado en Escocia y en Canadá?", se preguntaba la primera ejecutiva de la inmobiliaria Vertix.

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