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Don Juan Carlos encabeza el frente taurino borbónico con Froilán, Victoria Federica y doña Elena

17/08/2017 - 11:29

Ni Felipe VI, ni por supuesto doña Letizia, ni la reina Sofía (que dicen prepara su retiro en Marivent) son dados a aparecer en las corridas. Pero entre los Borbones el debate nacional se escenifica en vacaciones cuando las distintas militancias que profesan los diversos miembros de la Casa Real parten por la mitad al clan, esparcido como una diáspora familiar: los animalistas huyen del albero, mientras que los taurinos acuden al olor de la sangre, la banderilla, la muleta y el pasodoble, ejercen su amor al arte y su militancia apoyando en público la fiesta nacional, que les entusiasma. El cabeza de familia emérito deja sus estocadas viajeras y abre un paréntesis en su singladura (que no viene de single) estival para comparecer con su hija y sus nietos y gozar de otro modo: estar con los suyos, vibrar con faenas toreras y comer tantos manjares insuperables de la tierra vasca como sus 79 años puedan digerir.

Antes de su desembarco en Sanxenxo para participar en las regatas de verano, don Juan Carlos toma la ciudad de San Sebastián en su versión más taurina. El emérito no se pierde la principal corrida de toros de la Semana Grande donostiarra. A la cita no faltan tampoco la infanta Elena, y sus nietos Victoria Federica y Froilán, a quien le gusta más salir de juerga que el pan con aceite. Desde que se reabrió la plaza de Illumbe hace tres años el frente taurino-borbónico nunca ha faltado a la cita.

En esta ocasión, Froilán, su hermana, su madre y el abuelo contaban con Julián López "El Juli" (que el brindó el segundo toro al rey), José Tomás y Hermoso de Mendoza. Personalidades como el presidente de Endesa, Borja Prado, Vicente del Bosque, Pablo Casado (vicesecretario de Comunicación del PP), Esperanza Aguirre o los periodistas Miguel Ángel Aguilar y José Ramón de la Morena, tampoco quisieron perderse el evento. 

El público de la plaza recibió  a don Juan Carlos en pie, con una gran ovación. Pero durante el festejo, en las inmediaciones del coso, un grupo se manifestó contra la monarquía y a favor de la república, y una veintena de antitaurinos protestaron bajo el lema 'Vida y respeto para los animales', luciendo las manos pintadas de rojo.







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