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Feliciano López cobró "una cantidad de cinco cifras" por dejarse entrevistar por Bertín

Lo mejor de la entrevista de Bertín Osborne a Feliciano fue lo que no se dijo; y lo peor, la insufrible duración del formato En tu casa o en la mía (reconvertido a Mi casa es la tuya en su etapa Mediaset). Solo se perdona el tostón por la magnífica y cuidada factura del formato, y en el caso de esta entrega, por el morbo de ser telonero de la salida de su ex mujer, Alba Carrillo, de Supervivientes donde ha llegado a la final.  

Se portó como un caballero y cuidó su imagen. Pero Feliciano cobró por hablar y dejarse utilizar como cebo de la final del reality. No olvidemos que ya vendió la boda junto a Alba cuando se casaron. "¿Cómo has conseguido que tu lío no te afecte en la pista?", le preguntó Bertín hora y media después de iniciar el programa. "Cuando dos personas se separan cada uno debe tomar su rumbo", contestaba el tenista", para luego añadir que lo que se ha dicho sobre él "me lo he tomado a risa".

Luego contó la anécdota de turno. "Me han dicho que era homosexual. Cuando pasó y estaba fuera de España. Me levanto, miro mi teléfono y en Instagram veo 70 mensajes. Eran todo de hombres y abro uno y pone: "You are so hot", "you are so sexy", "Y entonces me enteré que habían dicho que yo era gay".

Bertín fue delicado con el asunto principal y lo trató poco, tarde y de perfil. ¿El que terminaste fuiste tú?", osó preguntar. "Yo tomé una decisión, las cosas no iban bien", zanjó el tenista para luego repetir el mantra: "Yo no puedo hablar mal de una persona con la que he compartido la vida, no me parece ético. De alguien a quien has querido tanto no me sale hablar, no me sale mal de ella", decía en su faceta de caballero.

Por último, llegó su madre para contar su calvario con los paparazzi que la persiguen al mercado y en el hospital donde trabaja como enfermera. "No quiero que me conozcan", decía. Se olvidaba la sufrida ex suegra Alba Carrillo de que estaba en televisión, en horario de máxima audiencia y cenando en casa de su hijo (pedazo de mansión) con Bertín Osborne.

Feliciano López es un tenista de élite que juega el circuito profesional pero sus hazañas deportivas no son la razón que le ha convertido en objetivo de Bertín Osborne y en protagonista del prime time de Telecinco la noche de este martes. Como casi toda España sabe, el toledano y la modelo Alba Carrillo han protagonizado una de las separaciones más mediáticas de los últimos años. Para empezar, ella abrió el fuego desvelando desde la portada de Hola y vía exclusiva que su marido la dejaba; luego, llegó todo un rosario de descalificaciones más bien desde el flanco de la modelo, con diversas complicaciones e implicaciones familiares.

La final de Supervivientes que llega esta semana tiene como principal atractivo la presencia de Alba Carrillo y para algunos ella es la candidata a llevarse el premio del reality. Ella ha sido con permiso de Bigote Arrocet o de Laura Matamoros la estrella de esta edición. Tanto la presencia de Alba Carrillo en Supervivientes como la emisión de la entrevista que Bertín le ha hecho a Feliciano López tienen su razón de ser en el morbo que despierta el divorcio de esta pareja, mas bien violento en lo retórico, con intercambio de insultos y enfrentamiento personal y judicial aireado en revistas y espacios de telebasura. Telecinco llegó a fichar a Alba como co-presentadora del programa Hable con ellas, junto a Sandra Barneda o Rocío Carrasco, entre otras.

A sus 35 años, Feliciano López no está en el principio de su carrera aunque es cierto que ha tenido un buen curso hasta ahora con algunos triunfos notables, como el de Queens. El año pasado ganó Roland Garros en dobles y es cuatro veces campeón de Copa Davis. Su nivel es alto: ahora mismo ocupa el puesto 25 en la clasificación individual, pero ha llegado a ser el 12 hace solo dos años. Pero los casi 14 millones de dólares que Wikipedia le atribuye como ganancias en torneos como profesional no son ni mucho menos todos sus ingresos. Su 1,88 de altura y su atractivo físico, sumado a sus escarceos con famosas como María Jose Suárez le ha hecho un hueco importante en el mundo del corazón y como modelo o bien objetivo de marcas y anunciantes. Más allá de su categoría como tenista de élite, que es elevada, Feli cuenta con el beneplácito de la publicidad y ha sido tocado desde hace años con la varita mágica de la buena imagen, probablemente rentable. Ello le ha generado ingresos notables suplementarios añadidos a su trabajo principal. Pero también ha caído alguna exclusiva soterrada en algún medio, pagado bien por el propio medio o por alguna marca. Sus posados con declaraciones son más habituales que los de otros profesionales de primer nivel, y su presencia en alfombras rojas y photocalls evidencia que Feliciano, en retirada del tenis profesional, debe buscarle a su futuro varias patas de banco: trabajos en torno al tenis, modelo, empresario y famoso son algunos de sus pluriempleos.

Feliciano conoce bien los medios y sabe jugar con el morbo y amagar sin golpear. Es zurdo y tiene mano izquierda: en el trasfondo de su entrevista, emitida este martes, estuvo siempre Alba Carrillo, o incluso la madre de Akba, pero sin estar casi nunca. Un par de toques al principio para cebar el tema fueron suficientes para mantener la tensión sin necesidad de trufar la noche de insultos y declaraciones incómodas, es decir, sin entrar al trapo. Solo al final. con timidez, como sin mancharse el delantal. 

Al otro lado de la red, Alba Carrillo, su ex mujer, encerrada y aislada a miles de kilómetros en una playa de Honduras. Con el morbo bastaba para que la entrevista funcionara sin necesidad de mucho más. Durante la primera hora Alba estuvo poco o nada en los diálogos pero siempre en la mente del espectador y del programador. Feliciano cobró por hacerle la entrevista a su amigo Bertín y además puso condiciones. La cantidad de cinco cifras no fue lo suficientemente  alta como para pasar por debajo del futbolín de la ordinariez. En juego estaba su imagen, su herramienta junto con las manos, los brazos y los pies. Judy Murray, la madre de Andy, entrenadora profesional y habitual de los circuitos, a Feliciano le llama "Deliciano", de delicius, que en inglés quiere decir delicioso. Es un chico de anuncio y eso no puede arruinarlo diciendo barbaridades o poniéndose a la altura de Alba.

Sí aceptó Feliciano que le grabaran riéndose cuando Bertín le preguntaba si iría a Supervivientes, o que su compañero Marc Clotet le dijera que esperaba que le preguntaran "por lo que tu ya sabes". Feliciano entró con timidez en el terreno sentimental una hora después de recibir a Bertín, al menos en la versión editada esplendorosamente por Proamagna y apenas se mojó más allá de lo irremediable. Pero cobró.

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