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La Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín: malditos vecinos

12/12/2016 - 10:37

El palacete de Pedralbes se encuentra vacío y en pleno proceso de remodelación desde que fuese vendido en 2015 por sus antiguos propietarios, Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina. Los vecinos ya no aguantan más tanto ajetreo y han presentado quejas formales a los organismos pertinentes. 

Ya era bastante incómodo que la prensa y los ciudadanos más curiosos se acercaran continuamente al número 11 de la calle Elisenda de Pinós desde que comenzó el escándalo de Urdangarin y el Caso Noós. Ahora, casi dos años después, el ajetreo y el ruido en la zona no acaban y a pesar de que la residencia de los que fueron duques de Palma se encuentra vacía, una empresa ha sido contratada para reformarla.

Unas obras que no dan tregua a los vecinos, que se han quejado ante las administraciones barcelonesas pertinentes, tal y como confirma el portal Cotilleo. Los ruidos y el continuo entrar y salir de los obreros es algo molesto e incomprensible por parte de estos, que afirman que sus antiguos dueños, Cristina e Iñaki, ya hicieron una buena reforma al mudarse, valorada en tres millones de euros.

Sin embargo, los responsables de esta reconstrucción afirman que las modificaciones se están llevando a cabo para que en el interior de la vivienda haya una "movilidad total". Y parece que tienen para rato, pues tras comenzar las obras a finales del 2015, tienen previsto que, como mínimo, se alarguen hasta ocho meses más.

El palacete de Pedralbes fue la residencia de la infanta Cristina, Iñaki y sus hijos durante cinco años. Tras ponerlo a la venta en 2013, terminó siendo vendido en el verano del pasado año a Southbury Holding, una sociedad sueca de la que se desconoce su principal dueño. Desde que se hiciera pública la noticia, se barajaron posibles nuevos dueños, aunque sin confirmación por ninguna de las partes. Ahora, todo apunta a que los inquilinos podrían ser una familia de la 'jet set' barcelonesa.

La transacción fue cerrada por una cantidad menor a lo que esperaban los ex duques de Palma, que en un principio pedían casi diez millones de euros y que, finalmente, sólo consiguieron siete. Estos fueron destinados a liquidar la hipoteca y a cubrir la fianza civil de 16,1 millones de euros del matrimonio.







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