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Melania Trump: descubren que ella también fue inmigrante ilegal

  • La revelación de la que podría ser primera dama de Estados Unidos

Solo restan unas horas para conocer el resultado electoral en Estados Unidos. De un lado, Hillary Clinton, favorita en los sondeos. Del otro, Donald Trump, que en las últimos días ha protagonizado un meteórico ascenso que le ha dejado al borde del empate técnico con su rival. Ambos queman sus últimos cartuchos este martes en busca de los votos que les lleven a la presidencia del país más poderoso del mundo. La decisión que puede abrir de par en par las puertas de la Casa Blanca a Melania Trump. ¿Será la ex modelo eslovena y tercer esposa del magnate la primera dama estadounidense?

Antes de elegir a su nuevo presidente, el matrimonio que forman Melania y Donald se ha enfrentado a su penúltimo escándalo. Y es que según el Informe de Associated Press, Melania Trump podría haber trabajado de manera ilegal como modelo en Estados Unidos en 1996. Los documentos que aporta la agencia de noticias, que prueban que realizó diez trabajos en el mundo de la moda, son una fuerte bofetada contra el candidato republicano y su fuerte postura ante quienes violan las leyes de inmigración de Estados Unidos.

Los hechos, desvelados por el medio, son los siguientes: Melania llegó desde Eslovenia en 1996, recibió la tarjeta habilitante para buscar empleo pago en 2001 y ya en 2006 se convirtió en ciudadana estadounidense. Sin embargo, los documentos muestran que entre el 10 de septiembre y el 15 de octubre de 1996 le pagaron 20.056 dólares por realizar varios trabajos de moda para firmas entre las que se incluyen Fitness magazine y Bergdorf Goodman. Por entonces, tenía permiso parar residir en el país pero no para realizar trabajo remunerado.

Aunque la mujer del magnate siempre ha asegurado haber seguido al pie de la letra las leyes de inmigración, los contratos laborales muestran que la ex modelo trabajó sin la visa oficial que le permitía realizar algún tipo de labor en tierras americanas.

Las claves del estilo de Melania Trump

Escándalos al margen, lo cierto es que la Melania posee un estilo inigualable que le convertiría en una muy seguida primera dama. Si hace unos días analizábamos los looks de la mujer de Clinton, este martes es el momento de ver cuáles son las claves a la hora de vestir de Melania Trump.

Esta bellísima mujer nacida en Eslovenia lleva casada desde el año 2004 con el candidato republicano. Ha sabido llevar con dignidad y la cabeza alta todos los escándalos de su marido y le ha apoyado hasta en los peores momentos.

Todo lo que se pone Melania, se agota. Desde la polémica camisa fucsia con lazada al cuello de Gucci que lució en el debate Clinton-Trump después de que salieran a la luz unas polémicas declaraciones de Trum sobre las mujeres, hasta el vestido blanco de Roksanda (y que costaba 1.300 euros) que llevó durante la conferencia de su marido en Cleveland. Los dos colgaron el cartel de sold out a los pocos minutos.

A sus 46 años y con un cuerpo envidiable (trabajó como modelo en París y Milán hasta que se fue a vivir a Manthattan), pelazo ondulado y una piel perfecta y siempre bronceada, Melania presume de estilismos elegantes y sofisticados tanto en actos de noche como en su día a día.

A la señora de Trump le gusta presumir de curvas y por eso, sus vestidos favoritos son los de tubo por encima de la rodilla, que remarcan su cuerpo y le estilizan muchísimo. Suele acompañar este tipo de vestidos, casi siempre en tonos lisos y vibrantes (del fucsia al lila pasando por el rojo), con estilettos de taconazo a juego.

No le gustan las minifaldas pero sí los vestidos ajustados, que marquen su cintura y le hagan lucir escote. Para la noche le encanta remarcar su escote y sus clavículas con vestidos palabra de honor y no es una gran amante de las grandes joyas, ya que prefiere la sobriedad al exceso de brillos, aunque en alguna cena de gala la hemos podido ver con pendientes y collares de brillantes y oro blanco (nunca en oro amarillo).

En cuanto a tejidos, le encanta la seda, que se ajusta al cuerpo como un guante. También adora las blusas fluídas, con lazos al cuello y que suele combinar con faldas tubo por la rodilla, ambas en un mismo color.

Para el día, Melania prefiere los trajes de chaqueta. El blanco es su color favorito sin duda alguna y la hemos visto con elegantes trajes de pantalón cullotte (por encima del tobillo) y siempre con zapatos en algún tono alegre a modo de contraste estilístico.

El negro también es otro de sus básicos a la hora de acudir a un evento junto a su marido. Le gustan las transparencias pero sin ser excesivas y es muy raro verla con vaqueros y zapatillas, ya que ella no se baja de sus tacones aunque nieve en Nueva York.

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