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Preysler confirma que Mario le ha dicho que quiere casarse: "Hubo pedida de mano pero no le contesté"

Después de unos meses alejada del foco mediático, Isabel Preysler ha vuelto a la primera plana como madrina de Rabat, la joyería catalana que ha abierto nueva tienda en la calle Serrano de Madrid y que ha fichado a la socialité después de que su competencia, Joyería Suárez, decidiera sustituirla por una mujer más joven, la modelo y actriz francesa Laetitia Casta, de 38 años.

La 'venganza' de Isabel Preysler (65) hacia sus antiguos jefes tuvo este martes una puesta en escena exquisita que ella completó con algunas esperadas respuestas sobre su vida sentimental, la herencia de Boyer, la novela de Pilar Eyre que se supone está inspirada en ella, y otras cuestiones que rodean a la reina de corazones.

Vestida de blanco radiante como una novia, zanjó lo rumores sobre la pedida de mano de Mario Vargas Llosa. ¿La hubo o no?: "Sí, la hubo, una noche muy tranquila mientras cenábamos. Pero no hubo anillo, ni regalos ni nada. Yo no le contesté, no es que me esté haciendo de rogar pero no veo la necesidad de casarme tan rápido", dijo al corrillo de periodistas congregados ante ella.

Isabel ya sabe cómo será la esperada boda, aunque no revele la fecha, si es que la conoce: "Nada multitudinario, sino muy tranquilo, casi por sorpresa. Y no vestiré de blanco, como comprenderéis", afirmó.

Preysler habló también sobre la herencia del difunto Miguel Boyer: "Va todo muy bien, lo está resolviendo su hermano y lo hará muy rápidamente", aseguró.

Además, la novia del premio Nobel también habló sobre el libro de Pilar Eyre, Un amor de Oriente, en el que narra, en clave de ficción, los momentos más oscuros del que se supone es el matrimonio de Preysler-Iglesias: "No he leído la novela, me lo han contado pero no suelo leer libros que hablan de mí, aunque por lo que me cuentan no estoy segura de que sea yo, ponen otros nombres", dice la musa de Rabat, trasunto de Muriel, protagonista de la obra. "Utilizan la imagen de Julio y la mía para hacer la publicidad. A Eyre la he visto dos veces en mi vida y apenas hemos hablado, no sé cómo puede saber tanto de mí", aseguró molesta.

Algunas caras conocidas quisieron acompañar a Preysler en esta cita y disfrutar de una exclusiva velada privada tras la presentación. Fue el caso de Pedro Trapote y su mujer, Begoña García Vaquero, Carmen Lomana o Paloma Lago. Vestidas de negro, ninguna quiso hacerle sombra a la protagonista de la noche.

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