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Joao Doria, 'el Trump brasileño': "Algún día todos los brasileños podrán llevar un polo Ralph Lauren"

13/10/2016 - 10:01

Doria (58) acaba de ser elegido alcalde de la ciudad más poblada de Latinoamérica, donde no parece haber entrado con buen pie. Y es que tanto él como su mujer, Beatriz Bettanin (56), se han estrenado en el cargo con unas declaraciones que no han dejado a nadie indiferente. El multimillonario quiere igualar la sociedad brasileña: "Algún día, quién sabe, todos los brasileños podrán usar Polo Ralph Lauren. Quiero nivelar por arriba, no por abajo", dice él, mientras su esposa, que se hace llamar Bia, se compara con Evita Perón por su estrecha relación con los más humildes. "A veces les doy la mano, a veces desean un abrazo. Es tan poco lo que quieren...", ha declarado. Estas palabras, unidas a su perfil personal, ya le han supuesto las primeras semejanzas con el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump.

Joao también se considera conocedor de la pobreza brasileña., puesto que durante su campaña visitó los barrios más bajos del país y pudo degustar la cocina tradicional. Una situación que fue muy sonada por los continuos memes que saltaron a la red en los que se podía ver al alcalde electo comiendo con gesto un tanto repulsivo y vestido con sus mejores galas.

Las bromas llegaron a su departamento de comunicación, que reaccionó con premura: no se podrían hacer más fotos a Doria mientras comía. Pero ya era tarde.

Las declaraciones de Bia, comparánose con Eva Perón, tampoco han pasado inadvertidas. Según el portal Sensacionalista, "la entrevista de la esposa de Doria ha provocado una epidemia de vómitos en el desayuno", añadiendo que han realizado grandes esfuerzos para convencer a sus lectores de que las declaraciones de la artista plástica no eran ninguna broma.

Joao también es dueño de un grupo editorial, presentador de televisión y dueño de una fortuna que roza los 49 millones de dólares y que lo ha convertido en el alcalde brasileño más rico hasta la fecha. Lleva casado con Bia más de una década y tiene tres hijos, con los que su mujer se apostó 1500 euros a que su padre sí sería elegido, algo impensable para ellos antes de las elecciones.







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