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Los Clinton y su fortuna de 110 millones de dólares, bajo sospecha

25/08/2016 - 17:33

Hillary Clinton ha hecho públicas sus finanzas, los impuestos que paga y supuestamente todos sus bienes. Igual que su marido, por supuesto. Sin embargo, hay quien asegura que la candidata demócrata a convertirse en la primera mujer que presida los Estados Unidos y su marido, el ex presidente, aún podrían guardar algunos secretos financieros que no han sido expuestos al público americano.

Ahora todo se centra en su carrera para llegar a la Casa Blanca y sobre todo impedir con su triunfo que Donald Trump se haga con el trabajo y, de paso, obtenga los códigos que le dan acceso a poner en marcha las armas nucleares que podrían destruir la Tierra.

Pero mientras media América y la mayor parte del planeta esperan que Hillary gane (lo merezca o no), crecen las sospechas de corrupción en torno a la candidata y a su marido, un expresidente que no está mal considerado visto desde la perspectiva de la historia pero que, como todos sabemos, es perfectamente capaz de engañar en su propio beneficio. No hace falta recordar que Bill Clinton, que cumplió el pasado 19 de agosto 70 años, guarda en su carrera una mancha difícil de borrar, si bien en sus años como presidente (1993-2001) también puede apuntarse muchos sus aciertos. Pelillos a la mar, que diría la candidata.

Hillary y Bill han ganado a lo largo de sus carreras profesionales, como funcionarios, abogados o como políticos, unos 110 millones de dólares, según afirman medios norteamericanos. Pero mucho mayor ha sido la cifra obtenida por la fundación que lleva el apellido del ex presidente norteamericano y que por cierto, debe a su padrastro, el hombre con el que se casó su madre después de que muriera el padre biológico de Bill (antes de que naciera el futuro presidente).

La Fundación Clinton ha ingresado una fortuna de dimensiones interestelares gracias en una buena parte a los millones de donantes extranjeros, y sobre todo en los últimos años, incluyendo el periodo en el que la hoy candidata demócrata a presidir la primera potencia fue Secretaria de Estado en la administración Obama.

Los Clinton han dicho ya públicamente que van a dejar de aceptar este tipo de donaciones si Hillary sale elegida y Bill pasa del despacho Oval a enseñar los jardines a la Reina Sofía y otras primeras damas cuando el sea Primer Caballero.

Es deseable que eso ocurra, sobre todo si tenemos en cuenta que la alternativa en sentar a Donald Trump en el Ala Este y a su mujer y sus hijos en el Ala Oeste de la Casa Blanca. Esa sí que sería una buena serie de televisión o mejor aún un docureality mejor que el de las Kardashian y el de las Campos.

Pero la cosa es más seria de lo que parece: cada vez más voces se preguntan si los Clintos han decidido cerrar el grifo de las donaciones demasiado, si debieron arrepentirse años atrás, en el sentido de que con estas prácticas recaudatorias, teóricamente con fines no lucrativos, se haya rayado la ilegalidad, o al menos se hayan cometido irregularidades éticas. Libres de sospecha no están.

Peter Schweizer, autor del libro Clinton Cash (Clinton en efectivo o El dinero de los Clinton), dijo: "Creo que la evidencia deja bastante claro que donaron mucho dinero del que recaudaron. Pero también hay pruebas bastante claras de que se tomaron en la fundación acciones a favor de Hillary Clinton".

Manejando tales cantidades de dinero, siempre es posible jugar alguna baza a favor incluso sin meter la mano en la caja: solo tomando las decisiones adecuadas a favor de las instituciones adecuadas y en el momento adecuado se puede obtener la simpatía de personas u organizaciones poderosas o influyentes.

Un ejemplo: una organización sueca donó 26 millones de dólares para la Fundación Clinton a pesar de que en el momento de producirse la transferencia el Departamento de Estado que dirigía Hillary estaban considerando sanciones contra empresas que desarrollaban acciones similares a la sueca por comerciar con Irán.

Otro ejemplo: la empresa Procter and Gamble ganó el prestigioso Premio a la Excelencia en el año 2011, concedido por esa secretaria de estado, después de donar muchos millones a su fundación. Hay muchos más ejemplos de potenciales relativos a las transacciones que resultan como mínimo sospechosos.

En todo caso, es demasiado tarde para desbancar a Hillary porque, como ya hemos dicho, la otra alternativa se apellida Trump.







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