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Carlos Falcó: Tamara (y otros hijos) desaprueban su romance con Esther Doña

  • Una sortija de brillantes desata el enfado

Viajes por todo el mundo, de México a la Costa Azul, una semana en el carísimo hotel La Mamounia de Marrakech, un trasplante capilar de 10.000 Euros... ¿Y una sortija de brillantes en una de las mejores joyerías de Madrid? Un hombre perdidamente enamorado, como el marqués de Griñón de Esther Doña, es capaz de esas locuras económicas. Y mucho más.

La educación, la prudencia y posiblemente la vergüenza torera les llevará a negarlo. Pero  a los hijos del marqués de Griñón no les gusta nada la deriva que ha tomado su padre, que a los 80 años parece haber perdido la cabeza (aunque recuperado pelo), por una singular malagueña de 38 años, de pasado extraño.

La noticia difundida por El Mundo ha caído como un jarro de agua fría en los sublevados ánimos de los hijos del marqués, Manolo y Sandra, de su primer matrimonio con Jeannine Girod, y también de Tamara, nacida de su relación con Isabel Preysler. Los dos últimos, Aldara y Duarte, nacidos de la tercera esposa del marqués, Fátima de la Cierva, parecen ser los únicos que aceptan este amor tardío de su padre y sus consecuencias.

sí rezaba el artículo que firmaba en el rotativo Emilia Landaluce y que ha puesto las venas de los herederos del marqués como las de María Patiño cuando se enfada: "Un apuesto joven entra en la joyería Chocrón, sita en la calle Príncipe de Vergara. Primero curiosea los relojes; después se fija en una pareja que acaba de entrar en el establecimiento y se prodiga en gestos de amorcito pese a la evidente diferencia de edad. ¡Pero si es el marqués de Griñón con la tía esta... ¿Cómo se llama? ¡Esther Doña! La dependienta de la joyería comienza a enseñarles unos brillantes... Doña Esther se hace la remolona pero al final parece que alguno cae. En fin. Si yo fuera los hijos de Griñón, ya empezaría a hacerme a la idea... El marqués es de Doña".

La información ha sentado fatal entre los herederos del aristócrata, que tiene muchos títulos, mucho señorío pero no tanta fortuna. Y a este paso tal vez mucha menos.

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