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Carlos Falcó y Esther Doña: "Somos como un matrimonio"

  • El marques de Griñón y su novia posan para Vanity Fair

Como esos amantes sincronizados de las distopías, así hay que imaginarse a una pareja que dice al unísono y sin conjunciones: "Somos como un matrimonio, no tenemos secretos". Es el titular que encabeza un extracto de la exclusiva que han concedido Carlos Falcó y la mujer que ilumina sus 79 años y en la que cuentan a Vanity Fair cómo ha sido su historia de amor y por qué se han inscrito en el registro de parejas de hecho.

El V marqués de Griñón y Esther Doña, como ya adelantó Informalia,  posan para la portada de la prestigiosa publicación en la entrada principal de El Rincón, la propiedad de la ilustre saga construida en Aldea del Fresno a mediados del siglo XIX, lo cual, junto al precioso perro golden retriever que aparece con ellos, dota al conjunto del empaque requerido tanto por el mensual como por el papá de Tamara Falcó Preysler.

El palacio es en sí mismo un negocio en el que se celebran eventos. Cualquiera que tenga el dinero necesario puede alquilarlo para presumir de festejar en un castillo cerca de Madrid. 

En las imágenes, firmadas por Jonathan Becker, el ex marido de Isabel Preysler no va tocado ni con gorra ni con sombrero pero lamentablemente cuando se llevó a cabo la producción que ilustra el reportaje aún no había comenzado el tratamiento capilar al que se ha sometido para desterrar su alopecia. Aun así, el aspecto del empresario de 79 años es magnífico, con la elegancia que le caracteriza,  Lamentablemente, 

"El rey estuvo hace dos días probando el vino en la finca de Malpica. He reservado una barrica para los dos reyes, don Juan Carlos y don Felipe. Pertenece a una colección muy especial, Tempus Fugit, que celebra los 40 años de la plantación de mi primer cabernet sauvignon", relata a la edición española de Vanity el ingeniero y viticultor.

Esther Doña, considerada por algunos la futura Isabel Preysler (sí, la mamá de su 'hijastra'), posa de pie, junto a su Carlos, sentado en una silla noble con el asiento en tela burdeos. Va muy guapa y elegante: vestido beis brillante con escote palabra de honor, la falda algo por encima de la rodilla, adornado con enorme falso lazo color vino, tacones de aguja de unos doce centímetros, melena suelta... A su lado, leemos una cita que dice así: "La edad solo es importante si eres un vino o un queso". La suya no la sabemos con exactitud, pero tiene más o menos la mitad de su novio. "Mi matrimonio en Londres duró solo seis meses y nunca se legalizó en España", parece excusarse la señora. Carlos Falcó no tiene mala conciencia ninguna; todo lo contrario, presume a menudo orgulloso de los cinco hijos que tiene de tres damas distintas: Jeannine Girod, Isabel Preysler y Fátima de la Cierva, 

Esther, que posó desnuda y fue modelo de escultura para Lorenzo Quinn, ahora es "Nefertiti". Así la llama al menos , Carlos, como la reina egipcia. "Me llevó a Berlín al Neues Museum para que la viera", confiesa Esther. De hecho, Vanity Fair refiere que se nota que sabe posar. "Debuté a los seis años haciendo publicidad. Desfilé para Roberto Caprile. Trabajé unos años como modelo, me quise retirar y monté un centro de estética, tratamientos naturales, aromaterapia, vinoterapia, junto al Casino de Madrid. Estaba encantada y feliz. Pero empecé una relación y nos fuimos a vivir a Londres. Pasé allí siete años y luego regresé", declara en entrevista al mensual de Condé Nast.

'Tortolito' Falcó cuenta cómo la conoció. El marques y la modelo coincidieron en octubre en una cena. a Carlos le deslumbraron sus ojos, preguntó por ella y pidió que se la sentaran a su lado. "En la cena le pasé a Esther una tarjeta con mi móvil y una segunda en blanco para que apuntara su teléfono. ¡Se quedó con las dos!", reconoce el seductor.

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