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Brad Pitt se hace un Renée Zellweger en Canarias

¿Qué le pasa a uno de los hombres más atractivos del mundo en la cara? ¿Ha pasado por el quirófano? ¿Ha ganado unos kilitos de más? ¿Ha pasado por una sesión de bótox? Muchas son las preguntas que nos hacemos después de ver a Brad Pitt pasearse por Gran Canaria con una cara cuanto menos rara.

Además de rodar secuencias de su nueva película y de salvar a una pequeña fan de morir ahogada por la multitud que quería saludarle, el marido de Angelina Jolie ha llamado la atención por su nuevo aspecto.

Con los pómulos hinchados, la nariz más diminuta que la que siempre le hemos visto y ni una sola arruga en el contorno de los ojos ni en la frente, algo poco normal a sus 52 años. Su expresión al acercarse a los fans era algo extraña también, ya que parecía que le habían desaparecido las típicas arrugas de expresión que a todos nos surgen en el rostro cuando sonreímos.

¿Se habrá hecho un Renée Zellweger o será todo culpa del maquillaje de época que llevaba para el rodaje, como le pasó a Uma Thurman hace un año? Sea como fuere, todo indica que Brad ha pasado por su cirujano plástico de confianza o por un centro de estética y se ha inyectado una buena dosis de bótox o de ácido hialurónico en su cara bonita. Y el resultado no termina de convencernos ni a nosotros ni a los medios estadounidenses que también han comentado la imagen que ha lucido durante estos días en España.

Algo similar en el terreno masculino sucedió hace un año con David Beckham. El hombre más sexy del planeta llegaba a Madrid para presentar su colección de ropa para H&M y cual fue la sorpresa de los medios que pudimos saludarle al verle más hinchado que de costumbre y con una barba sospechosamente espesa y larga.

Él aseguró que había engordado y que hasta su hija Harper le llamaba 'gordito', pero lo cierto es que parecía que las inyecciones de bótox aún estaban recientes y de ahí su aspecto hinchado.

No se suelen comentar los casos de hombres famosos que se han pasado con la cirugía (salvo en casos tan obvios como los de John Travolta o Silvester Stallone), y nos centramos más en las mujeres a la hora de criticarlas por su miedo al paso del tiempo. Esto ha vuelto a suceder también estos días con Renée Zellweger.

La protagonista de El diario de Bridget Jones ha aparecido en unas fotografías con una nueva cara (otra vez): los pómulos altísimos como una quinceañera (tiene 47 años), un cuello estirado y los labios mucho más gruesos. Otro desastre más de la actriz que parece toda una adicta a la cirugía.

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