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Pablo Carbonell bromea con que Isabel Pantoja haya ido a la cárcel

  • El cómico y la tonadillera compartieron casa de discos

Pablo Carbonell e Isabel Pantoja fueron compañeros de trabajo allá por los años 80: compartieron casa de discos, Ariola. Pero por entonces a los Toreros Muertos, el grupo de Pablo, que triunfaban con éxitos como Yo no me llamo Javier o Agüita Amarilla, no les dejaban asistir a los homenajes que la compañía montaba con sus estrellas para arropar los discos de platino de la tonadillera, según desvelaba este jueves el propio Carbonell. Porque con ese nombre no los querían como "postre" de la viuda de España, que vestía luto por un torero desangrado por culpa de un toro. Pablo reflexionó sobre cómo han cambiado algunas cosas: "Si por entonces hubieran preguntado quién iría primero a la cárcel, si la Pantoja o Los Toreros, el cien por cien de la gente habría contestado que Los Toreros", dijo. Carbonell no cree sin embargo que el nombre del grupo molestara a Pantoja, a pesar de que por entonces ella había perdido a su esposo en la plaza. Sin embargo, sí le debió fastidiar a Agustín Pantoja: "Para su hermano Agustín éramos nosotros los que habíamos matado a su cuñado".

Cantante, músico y gran cómico, Pablo Carbonell (Cádiz, 1962) es ante todo un personaje que rara vez deja escapar una oportunidad para demostrar su humor y su consabida retranca. El líder y fundador de Los Toreros muertos intervino este jueves en el programa de La 1 titulado Ochéntame otra vez, un formato documental que sucede al capítulo de Cuéntame y cuya última entrega estaba dedicada a la música.

El espacio, vertebrado en torno a la nostalgia del pasado, se hilvana con intervenciones de testigos de esos pequeños trozos de historia, trufados con actuaciones musicales de archivo, imágenes y perlas escogidas de los años que se repasan y donde podemos encontrar verdaderas joyas que la memoria ya no encuentra pero que seguían en los archivos infinitos de la primera televisión que hubo en España.

En este contexto, Pablo Carbonell, como decenas de periodistas, músicos, actores y demás personajes, ofrecía su particular visión de los años de 'La Movida', cuando él, apenas un crío, actuaba por los escenarios como el madrileño Yastá junto a un Pedro Reyes con pelo, o intervenía en La Bola de Cristal, mucho antes de unirse al Caiga quien caiga de su amigo Wyoming.

Contaba Carbonell que por entonces le llegó el éxito como cantante con hits imprescindibles como Agüita Amarilla, cuya letra describía el recorrido de su micción después de beberse varias decenas de cervezas, o aquel Yo no me llamo Javier, mantra inevitable de aquella época y posteriores para unos cuantos agraciados con ese nombre o sin él.

Por entonces, este tipo que tuvo el valor profético de bautizar su primer elepé con el nombre de 30 años de éxitos, compartía casa de discos con nada menos que Isabel Pantoja, cuestión de la que se habló en el programa: "No nos dejaban actuar en la fiesta de presentación de los nuevos grupos de Ariola porque iba Isabel Pantoja a recoger tres discos de platino, y no le podían poner eso de postre", recordaba el autor de ¡Ay, qué gustito pa mis orejas!, himno del cunilingus y que popularizó Raimundo Amador.

La apostilla de Pablo Carbonell, que una vez más destila más gracia que rencor, vino después, con una soberbia reflexión: "Si a alguien le hubieran preguntado en aquella época quién iba a ir primero a la cárcel, si Los Toreros Muertos o Isabel Pantoja, el cien por cien habría dicho que Los Toreros Muertos. Ahí lo dejo", espetó el actor conteniendo su propia risa por la maldad que acababa de decir.

No se conocen otros 'encontronazos' entre Isabel Pantoja y los Toreros Muertos, a pesar de que cuando se pusieron el nombre, su compañera de casa de discos había perdido a su esposo por un cornada. Preguntado sobre esto hace un año, Carbonell siempre mantuvo su fino sentido del humor: "El nombre, como esas veces que dices el nombre de tu futuro hijo y a nadie la gusta, no le gustó ni a la compañía ni a nuestros productores. Pero no creo que a Isabel Pantoja le preocupase eso. Ella había perdido a un marido, no a un torero. En cambio, para su hermano Agustín éramos nosotros los que habíamos matado a su cuñado".

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