elEconomista.es

La Pantera de El Cordobés defiende su fortuna como una fiera

5/02/2016 - 11:16

"Hay una parte de rutina en torno a nosotros y hemos tenido crisis. No somos extraterrestres. Pero para mí Manuel conserva los rasgos fundamentales del hombre que me enamoró". Así habla la francesa que conquistó a Manuel Benítez hace 50 años, la persona que, junto a los cinco hijos 'legales' del torero de Palma del Río, figura al frente de las empresas, propiedades y negocios que constituyen la fortuna del mito, el que acaba de ser demandado por su supuesto hijo natural, que exige que le reconozca como de su misma sangre. Manuel Díaz dice que con su movimiento no persigue una parte de la herencia de El Cordobés pero tal vez por si acaso la guardiana de todo se llama Martina Fraysse. Apodada la Pantera por sus ojos verdes, defiende como una fiera a su hombre, a sus hijos y a lo que considera solo suyo.

Manuel Benítez El Cordobés, presunto padre de Manuel Díaz, tiene en su mujer, la francesa Martina Fraysse (Biarritz, 1945) la pantalla perfecta para sus negocios. Más de medio siglo de relación ha fraguado mucho más que amor, amistad y confianza: la suya es una fortuna cuya propiedad no lleva el apellido Benítez. Aun así, no es fácil verles en actos públicos. Su boda, portada de todas las revistas de la época, fue su momento estelar. Luego quiso desaparecer un poco.

Martina Fraysse, madre de los cinco hijos reconocidos del torero de Palma del Río y su pareja desde hace casi 52 años, tiene a su nombre varias empresas radicadas en Córdoba, tal y como consta en los registros: Corbasa, Firga y Construcciones o Profaben XXI S.L. están domiciliadas en la Avenida del Conde de Vallellano, el Córdoba, y la señora de Benítez figura como consejera, secretaria o presidenta. En el mismo domicilio figura otra empresa, Cortauro, a nombre de Manuel Benítez Fraysse, constituida en 2005 y dedicada a la explotación de fincas rústicas, en sus aprovechamientos agrícola y ganadero, a la compra-venta de productos agrícolas y ganaderos, la gestión y arrendamiento de explotaciones agrarias y ganaderas y a la explotación de plazas de toros y organización de espectáculos taurinos.

Los hijos de la francesa y el diestro, Rafael Benítez Fraysse, su hermana María Martina, Julio y Manuel también figuran como consejeros, presidentes o administradores únicos de las sociedades que compartes domicilio social, alternando en algunos casos con su madre. El torero no aparece en ninguna.

Pero llama la atención el movimiento que figura en el registro referido a Julio Benítez Fraysse, consejero y presidente de la Sicav Mirabel 08 de Inversiones, Sicav, consejero de Corbasa, socio único de Cortauro SL y desde hace apenas una semana administrador único de Cerro de la Casa de Don Luis, constituida el año pasado y dedicada a la explotación de fincas rústicas, de ganadería, a la compraventa, parcelación, urbanización de fincas, compraventa de vehículos, de prendas textiles, zapatos... 

Está claro que el torero, que cumple 80 años el próximo 4 de mayo, no es el propietario, al menos formal, de las sociedades que revolotean a su alrededor, las que gestionan tierras, fincas, ganado y demás actividades. En ellas figuran su mujer y sus hijos, presuntos hermanos de los que supuestamente tuvo con otras mujeres fuera de su matrimonio.

Benítez, nacido en 1936, a pocos días de estallar la Guerra Civil, en Palma del Río, Córdoba, no quiere ni pensar en perder ni un poco de la riqueza que amasó después de pasar sacrificios, miedo y hambre ("Más cornadas da el hambre"). Vistió de luces por primera vez el 15 de agosto de 1969, fue ídolo indiscutible de los ruedos. Sus corridas televisadas tenían hasta 22 millones de espectadores y cuando toreaba se cerraban hasta los comercios para que España entera pudiera verle jugarse la vida con su particular estilo y coraje.

Las revistas Paris Match y Life, que por entonces ignoraban la España fascista y oscura de Franco, le llevaron a sus páginas y el escritor francés Dominique Lapierre le dedicó uno de sus libros más vendidos: O llevarás luto por mí.

Siempre imprevisible, gran seductor y enamoradizo, vivió varios romances pero sólo uno ha sobrevivido durante 51 años: Martina Fraysse, la empresaria que le sostiene en la sensatez, una francesa guapa a la que llamaban 'La Pantera', por sus ojos verdes y tal vez por que era y es una fiera que defiende a su hombre y a sus cachorros. Y a lo que es suyo.

La de Biarritz y El Cordobés se fueron a vivir juntos en una España en la que el pecado del amancebamiento era delito para las autoridades franquistas. ¡Juntos sin pasar por el altar! Entonces aquello era un desafío a la opinión pública. Sus dos hijos mayores nacieron antes de que contrajeran matrimonio. Los dos últimos son ahijados de Raphael y de Julio Iglesias.

La mujer que convive desde hace medio siglo con el ciclón de Palma del Río es lo contrario que su marido: templada y fría. Y no le gusta salir en los papeles ni dejarse fotografiar. en más de 50 años junto al mito, apenas ha salido o ha dado entrevistas. "En la vida de Manuel Benítez he salido poco. Es una decisión personal. Él ha sido todo y se debe a su público. Yo no. Yo soy parte de su vida privada. Y la vida privada de los seres es sagrada", decía a Abc hace años en una de sus pocas declaraciones.

Martina, un bellezón del país vasco francés, sucumbió ante el poder seductor de Manuel al verle en la plaza de toros de Bayona a principios de los 60. Hija de un arquitecto francés y nieta de donostiarra, Martina Fraysse se aficionó a los toros por su padre. "La primera vez que lo vi torear fue en Bayona. Rompía todos los esquemas. Era otra historia, otro concepto". 

Martina Fraysse se quedó embarazada de Maribel, su primera hija, y en 1971 se instalaron en Córdoba. "Era una ciudad muy cerrada, aunque no me fue complicado adaptarme. Mi vida era plena".

Habla en un correctísimo español, tocado con un dulce acento francés. "Cuando se tienen cinco hijos y los quieres educar tú personalmente no puedes trabajar en otra cosa. El padre debe de estar fuera de la casa para buscar el sustento y la madre es una figura esencial". Vivir con un  con un mito exige paciencia y voluntad, virtudes que se han impuesto a la deslumbrante pero efímera gloria de una tarde de toros. Martina, que definió una vez a su marido -al hombre, no al torero-  como divertido, vitalista y aventurero, asegura sin embargo que es "muy profundo" y jura que "no está loco, como dice mucha gente" y que ha sido una persona "con los pies en la tierra" y más racional que emocional, en contra de lo que parece.

Manuel apoyó la carrera taurina de su hijo Julio, el único torero de la saga que lleva su apellido. Sin embargo, nunca quiso reconocer a Manuel Díaz, que supuestamente nació de su relación con María Dolores Díaz González. Y que ahora demanda que se reconozca la paternidad de Manuel Benítez y, aunque él dice que no, tal vez un pedazo de los bienes del mítico torero que le engendró. Presuntamente.







Comentarios 1

#1
05-02-2016 / 13:09
Jose Luis Garcia
Puntuación 4   A Favor   En Contra

Estaría bien que ella muriese y los hijos, herederos de todo para que nada pase a su "otro" hijo, echaran al Cordobés a la calle y acabara sus días durmiendo en un cajero. Sería un caso de "justicia poética"....