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Princesa Carolina: la eterna belleza de Mónaco

12:53 - 22/01/2016

La mayor de los hermanos Grimaldi cumple 59 años en uno de los mejores momentos de su vida. Princesa, madre, abuela y hermana, es uno de los pilares del pequeño principado, que ha sido testigo de excepción de una vida repleta de sonrisas y lágrimas.

Discreta, familiar, apasionada y bellísima. Carolina de Mónaco, una de las mujeres más elegantes del planeta, cumple hoy 59 años. Lo hace rodeada de toda su familia, la que ahora ocupa su tiempo y su corazón.

Hija del Príncipe Rainiero y Grace Kelly, nació el 23 de enero de 1957 en la biblioteca del Palacio de Mónaco y fue una niña muy tranquila y dicharachera. Estudió primero en palacio y después en el colegio monegasco 'Las Damas de San Mauro'. En verano acudía a campamentos en Estados Unidos, país de origen de su madre, donde disfrutaba de la compañía de su familia materna, y con 18 años se trasladó a París, donde cursó estudios de Filosofía.

Se casó por primera vez con Philippe Junot, un 'bont vivant' 16 años mayor que ella que supuso un verdadero problema para sus padres. Su matrimonio sólo duró dos años (1978-1980) y poco después, tras estudiar en Inglaterra y mantener sendas 'amistades' con Guillermo Vilas o Robertino Rossellini, encontró al que se consideró el amor de su vida, Stéfano Casiraghi. Le prometió amor eterno el 29 de diciembre de 1983 y formó una familia de tres hijos, Andrea, Carlota y Pierre. Su destino se truncó el 3 de octubre de 1990, cuando su marido murió víctima de un accidente al chocar su embarcación contra una ola cuando pretendía revalidar su título de campeón del mundo de off-shore. Destrozada, se retiró a vivir a Saint-Rémy-de-Provence y le guardó luto durante seis años.

En aquel momento, la princesa ya ejercía como Primera Dama del Principado, pues su madre, la bellísima Grace Kelly, había fallecido trágicamente en un accidente de tráfico el 13 de septiembre de 1982. Presidenta de la Fundación Princesa Grace y de la Festival Internacional de las Artes, recibió la Gran Cruz de San Carlos, la más alta condecoración de Mónaco, a manos de su padre, Rainiero.

En 1996 comenzó una relación con Ernesto de Hannover, con el que pasó por el altar por tercera vez en su vida. Fruto de este matrimonio nació la más pequeña de todos sus hijos, Alejandra, que a sus 16 años es una promesa en la disciplina del patinaje artístico. Sus padres se separaron en 2006.

Tras la muerte de su padre, el príncipe Rainiero, el 6 de abril del 2005, Carolina fue condecorada por su hermano Alberto II, con la Orden del Mérito Cultural, en grado de comandante, y fundó el Ballet de Montecarlo, además de haber sido presidenta de la Orquesta Filarmónica de Montecarlo, la Ópera de Montecarlo, Fundación Príncipe Pierre,el Festival Primaveral de Arte y el Montecarlo Garden Club. Solidaria como ninguna, ha fundado la organización caritativa infantil Jeune J'écoute, es patrona de The Peter Le Marchant Trust, una organización benéfica de navegación para personas con discapacidad, y es presidenta del AMADE Mondiale.

Ahora, la vida de Carolina transcurre en Mónaco, entre actos solidarios y oficiales, en los que sigue ejerciendo como Primera Dama cuando su cuñada, Charlene, con la que no se lleva muy bien, prefiere quedarse en Palacio. Alejada de los hombres desde hace años, está volcada en sus hijos y sobre todo sus nietos. Ya tiene tres: Sasha e India, hijos de Andrea y Tatiana Santodomingo, y Raphael, fruto de la relación (ya extinta) entre su hija Carlota y el cómico francés Gad Elmaleh.

Amante de la playa, el esquí y las firmas de lujo, disfruta de los pequeños placeres de Mónaco (una tarde en el salón de belleza, una mañana de compras con su hermana Estefanía, un campeonato hípico con su hija Carlota...) y participa de la vida pública lo justo y necesario. Eso sí, a sus recién estrenados 59 años, sigue siendo una de las princesas más elegantes y bellas del mundo.







Comentarios 1

#1
23-01-2016 / 15:27
Alí Jalá
Puntuación -6   A Favor   En Contra

Pero si es más fea que el codo de Julia Roberts