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Pamela Anderson y Julian Assange quedan y se intercambian piropos

18/12/2015 - 12:35

Acaba de salir de la "espiral autodestructiva" que la convirtió en una de las actrices más escandalosas y polémicas de Hollywood. Ahora, la ex vigilante de la playa está a punto de curarse de la Hepatitis C, disfruta con sus perros en la playa y mantiene largas conversaciones con el fundador de WikiLeaks: "Te desarma por su inteligencia y su luz. No tiene nada que ver con la imagen que se tiene de ella", asegura Julian Assange.

Pamela Anderson ha comenzado una nueva vida. A sus 48 años, ha conseguido dejar atrás las adicciones y las fiestas locas para centrarse en sus hijos y en una vida tranquila que deseaba desde hace tiempo. A tres semanas de curarse definitivamente de la Hepatitis C que contrajo al compartir una aguja de tatuar con su primer marido, Tommy Lee, ha concedido un reportaje exclusivo a la revista Vanity Fair, en la que desvela, entre otras cosas, su amistad con Julian Assange. Al parecer, el fundador de WikiLeaks y la ex conejita Playboy son grandes amigos desde hace años: "Cada vez que estoy en Londres lo visito. Creo que es uno de los líderes del mundo moderno, al fin y al cabo la información es lo más valioso que tenemos". Y añade divertida: "Por primera vez no me preguntan solo por mis novios o mis pechos". El cariño es recíproco: "Pamela ha aprendido a ser políticamente espabilada. Te desarma por su inteligencia y su luz. No tiene nada que ver con la imagen que la gente tiene de ella. Me visita cada vez que pasa por Londres y hablamos de muchos temas off the record, no solo de la dirección que está tomando el mundo", asegura Assange.

Aunque ahora es una mujer distinta, la actriz aún arrastra un turbio pasado: "Yo era muy naíf cuando conocí a Tommy. Él era rebelde, salvaje, se metía en líos, salía hasta muy tarde. Me quedé embarazada y dejé de beber. Después me volví a meter en líos. Tommy y yo compartimos unas agujas para hacernos un tatuaje y contraje hepatitis C. Me dieron 10 años de vida y entré en una espiral autodestructiva".

Volcada en sus hijos, Brandon (19) y Dylan (17), ha tenido que explicarles uno de los capítulos más humillantes de su vida: la filtración de 20 vídeos sexuales que le fueron robados en su mansión de Malibú: "Fue humillante. Nunca he querido ver las imágenes. Eran veinte cintas que grabamos durante mi luna de miel con Tommy, las juntaron e hicieron con ello una película. Fue durísimo, demasiada presión. Mis hijos se enteraron y tuve que mantener con ellos una conversación, porque ya estaban escuchando comentarios en el colegio. Fue devastador. Creen que es horrible lo que se le hizo a su madre. Yo tenía un pasado de chica Playboy pero, por supuesto, esto era una cosa diferente".

Estos días, Pamela cierra su acuerdo para participar en una película de Werner Herzog (Fitzcarraldo y Aguirre, la cólera de Dios), la mejor manera de estrenar un año nuevo y una nueva vida: "Todos los errores son aciertos encubiertos. Siento que la vida me ha dado una segunda oportunidad. Ahora empiezo el segundo acto. No me da miedo envejecer, sueño con ser abuela. Disfruto haciendo meditación, yendo al supermercado y paseando a los perros por la playa", confiesa feliz.







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