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Las princesas de Suecia presumen de joyero real

11/12/2015 - 11:38

Diamantes, esmeraldas y aguamarinas en la noche más importante de Suecia, la entrega de los premios Nobel. Las princesas tiraron la casa por la ventana y desempolvaron algunas de las joyas más espectaculares de la Casa Real sueca.

Este jueves, Estocolmo vivió su gran gala con la entrega de los premios Nobel en la Sala de Conciertos de la capital y entre los más de 1500 invitados a la ceremonia brillaron, cómo no, las princesas suecas. Ataviadas con alta costura, lucieron algunas de las piezas más valiosas del joyero real. La más observada fue Sofía Hellqvist, en su segunda vez en este espectacular evento, primera como princesa. Por eso esta vez pudo utilizar joyas de su familia política. No sorprendió: lució la misma tiara con la que contrajo matrimonio con Carlos Felipe este verano, una diadema de diamantes y esmeraldas que sus suegros le regalaron con motivo de su boda y cuyo uso está reservado exclusivamente para ella. En cuanto al vestido, la princesa, que se encuentra en su sexto mes de gestación, estrenó un vestido negro confeccionado en seda con escote transparente y flores decorativa, creación de la colección primavera-verano de la firma Óscar de la Renta y su precio es de 8.000 euros.

La princesa Victoria también lució embarazo, aunque algo más avanzado que su cuñada. Lo hizo con un diseño en color berenjena de la firma sueca By Malina, un vaporoso vestido con falda plisada y escote en 'V' cubierto con una capa transparente. En la cabeza, la tiara Connaught, que llevó en el enlace matrimonial de su hermano el pasado 13 de junio. Se trata de una histórica diadema realizada con diamantes de diferentes tipos de talla que representa una guirnalda haciendo cinco bucles de los que cuelgan gotas de diamantes. El resto de alhajas escogidas por la heredera pertenecían al aderezo de amatistas de la reina Josefina de Leuchtenberg: un collar, realizado a partir de dos brazaletes, unos pendientes y un pequeño broche. También lució una pulsera de diamantes de la fundación Bernadotte.

Sin duda, la joya más admirada y sorprendente de la noche fue la tiara de la princesa Magdalena, la Aquamarine Kokoshnik. Se trata de una valiosa joya realizada con diamantes y aguamarinas que debe su nombre a su semejanza con los 'kokoshnik', los típicos tocados rusos. Llegó a la familia real sueca a través de la reina Margarita de Connaught y estuvo varios años desaparecida. Llevaba 'escondida' en el joyero real desde el 2010, cuando el rey Carlos Gustavo llegó a un acuerdo con su hermana, Margaretha, la legítima propietaria de la joya, para que ninguna dama Bernadotte la luciera a cambio de que permaneciera en el joyero. Hasta ahora.

Como vestuario, la princesa Magdalena estrenó un diseño con mangas transparentes y botonadura en el escote realizado con organza de seda color gris del diseñador sueco Fadi El Khoury.

Tras la entrega de los premios, la comitiva disfrutó de una cena en el Salón Azul del Ayuntamiento de Estocolmo decorado, como cada año, con más de 13.000 flores que envía la localidad italiana de San Remo, donde murió Alfred Nobel en 1896. El menú estuvo compuesto por rodaballo y vieira con verduras de mar, mantequilla avellana y huevas de albur, tras lo que se sirvió ternera asada con champiñones, apio, nabo y manzana, zumo de apio, nabo asado y pastel pithiviers de patatas. Y para los postres, flor de cereza aromatizada con café y almendras.







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