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Brad Pitt y Angelina Jolie, atacados por sus vecinos

  • Critican que la pareja no se integre

Los habitantes de Correns, el pueblo francés donde está el castillo de Marival propiedad de Angelina Jolie y Brad Pitt, no están nada contentos con la actitud de los actores. Los vecinos se muestran molestos con la amplia distancia que mantienen con el resto del pueblo.

"Nos tratan como paletos", declara a Le Journal du Dimanche uno de los 900 vecinos de esta zona situada a menos de 250 kilómetros de la frontera franco-italiana.

Una antigua trabajadora de la Oficina de Turismo apoya estas palabras: "Les hemos escrito de parte de una asociación que lucha contra la fibrosis quística y nunca han respondido", cuenta a la vez que no entiende cómo no dan empleo a "los albañiles, artesanos y personas que conocen la viña".

En lugar de éstos, en el castillo disponen de ex militares estadounidenses y personal de seguridad de las fuerzas británicas, que han convertido el lugar en una fortaleza inexpugnable.

Así, Brad y Angelina hacen gala de la intimidad que siempre pretenden articular en torno a su familia, siendo frecuentes los viajes en coche por separado, realizando distintos trayectos para ir al mismo destino, con el objetivo de despistar a la prensa.

Cabe recordar que el matrimonio compró este castillo por 35 millones de euros tras tres años de alquiler. Tanto Pitt como Jolie quedaron prendados de él durante un vuelo en helicóptero.

Desde entonces, y a pesar de la intimidad que pretende la pareja, han realizado algún que otro intento para integrarse en el pueblo galo. En 2011 invitaron al alcalde a cenar a su hogar y visitaron con sus hijos un mercadillo de Entrecasteaux. "Desde que vio las cámaras, Angelina huyó mientras que Brad se mostró muy agradable asegurando que podíamos hacerle fotos, pero que no tocáramos a sus hijos", comenta un testigo de la escena

El propio Brad se ha convertido en un auténtico fan del vino, incluso se ha hecho miembro de Asociación de Maestros Vinícolas Biológicos de Correns. En junio firmó unas botellas para vender con fines caritativos, que reportaron 29.800 euros a la agrupación.

Los vecinos aparcan las quejas para reconocer que su presencia ha dado publicidad al pueblo. Además, su espléndida situación económica de los actores beneficia a la localidad puesto que ya han gastado "algunos miles de euros" en las tiendas del lugar.

La relación inexistente del matrimonio con sus vecinos es un asunto menor para ellos en comparación al drama que están viviendo con su hija Zahara. Al parecer, la pequeña tiene la intención de regresar a Etiopia junto a su madre biológica. Algo que dejaría su amplia familia rota.

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