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Demi Moore, Nicole Kidman, Renner Zellweger y otras pifias históricas del bótox

  • Son grandes estrellas, ricas, famosas y... ¡Aguna vez fueron guapas!

Las imágenes de la que -hasta ahora creíamos perfecta- Demi Moore con la cara supuestamente desfigurada por la tóxina botulínica, aunque parezca mentira son bastante habituales en Hollywood.

Muchas celebrities, a veces en un intento casi desesperado por frenar el paso de el tiempo, han caído en las redes de las injecciones de la famosas sustancia, en ocasiones consiguiendo el efecto contrario, ya que han acabado pareciendo más mayores y sobre todo han perdido bastante expresividad.

No sabemos el motivo por el que el rostro de la ex de Bruce Willis tiene ese preocupante aspecto pero muchos han apuntado a una reacción alérgica al Botox, probáblemente provocada por el mal rato que ha pasado la actriz tras ser encontrado el cuerpo de un joven en su piscina.

La eterna protagonista de Briget Jones es una de las que pecaron de excesivas. Hace unos meses René Zellwegger aparecía, ante la mirada atónita de todos, con un cambio facial radical que incluía varias operaciones estéticas y un coctel importante de Botox. No sabemos qué resultado buscaba la rubia, pero las facciones de su cara se vieron totalmente modificadas.

Meg Ryan, que era dueña de un angelical rostro, ha sufrido con el paso de los años un extraño proceso -con Botox y operaciones de por medio- que ha conseguido difuminar sus delicados rasgos llegando casi a lo grotesco. Meg, eras la 'novia de América' a la que todos admiraban, ¿qué te has hecho?

Nariz finamente respingada, labios definidos y buenos pómulos: Estos eran los rasgos de la cara de Nicole Kidman antes de pasarse con las operaciones. Es un secreto a voces que la actriz es adicta a las inyecciones de vitaminas porque no se resigna a tener algunas arrugas. El resultado es una gran pérdida de expresión en la cara, que muchas veces se llega a notar durante sus actuaciones en la gran pantalla

Y ¡ojo! No solo las que rondan o pasan la cuarentena se pasan, las hay hasta veinteañeras. Por una extraña razón bellezas como Megan Fox, a pesar de su juventud, también son adictas y los estragos ya se le van notando.

Pero no todo es exageración. Jennifer Aniston llegó a reconocer que también sucumbió a la seducción de la toxina pero que tras varias sesiones decidió dejarlo ya que lo que menos le gustaba era que veía que le hacía perder "la calidez de su rostro" asegurando que las que se pasan parecen estar "congeladas y frías". Y, la verdad es que está a sus 44, estupenda.

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