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¿Se librará en esta ocasión David Cronenberg de los abucheos del público de Cannes por 'Crimes of the Future'?

No se puede decir de este director de culto que tenga la piel fina ante las críticas; al revés, se las echa a la espalda como parte del juego del Festival de Cannes. Con David Cronenberg no hay términos medios: o los espectadores le idolatran o salen de la sala como si en vez de ver una película le hubieran dado una ración doble de aceite de ricino. Dentro de unas horas presenta en Cannes Crimes of the Future, una cinta que invita a abrir la mente o a cerrar los ojos.

El que avisa no es traidor y Cronenberg ya ha aventurado que cree que habrá espectadores que se irán del cine durante la proyección de Crimes of the Future. "Personas que ya han visto este filme dijeron que los últimos 20 minutos serán difíciles para algunos y que habrá salidas". En una promoción muy de la casa, ya ha afirmado: "Un hombre incluso dijo que casi había tenido una crisis de pánico". 

Algo parecido sucedió con Crash (1996), cuando parte del público asistente en la proyección abucheó el filme y salieron furiosos de la sala. El argumento no era fácil. Los protagonistas son un grupo de personas que recurren a los accidente automovilísticos para excitarse sexualmente.

En Crimes of the Future están algunas de las querencias de este creador: el cuerpo -y cómo se puede manipular a nuestro antojo hasta extremos que nos provocan escalofríos-, el deseo y el sexo como motor de la vida y también de la muerte. El canadiense de 79 años se tiene en gran estima.

En el tráiler de su última producción dice: "De la mente de David Cronenberg", lo cual ya es una declaración de intenciones. Protagonizada por Viggo Mortensen, Léa Seydoux y Kristen Stewartla sinopsis puede provocar sarpullidos. Es un híbrido entre la ciencia ficción y el terror corporal que puede provocar más de una noche de insomnio, porque el futuro que evoca no está tan lejano. La humanidad está aprendiendo a adaptarse a un entorno sintético hasta que algunos llegan a someterse a una metamorfosis que altera su biología. Se llama el Síndrome de Evolución Adelantada. Saul Tanser es un artista que hace una performance y ha transformado la extracción de sus propios órganos en un espectáculo para que los espectadores lo vean en tiempo real.

En cuanto se estrenó en otros foros, la Motion Pictures Association (MPA) ya le ha dado la calificación R. Los argumentos es que Crimes of the Future "incluye contenidos violentos e inquietantes, imágenes espeluznantes, desnudez gráfica y algo de lenguaje soez". 

La película recuerda vagamente a La Mosca (1996), en la que el protagonista, protagonizado por Jeff Goldblum, encarna a un científico que se convierte en su propia cobaya para un experimento de teletransportación. Rápidamente empieza a sufrir unos extraños cambios en su cuerpo. Son provocados porque ha compartido con una mosca la cápsula donde estaba haciendo la prueba. Ahí empieza su transformación física.

La identidad personal era su objeto de reflexión en Inseparables (1988). Aquí se puede ver que es aterrador el material que usan dos ginecólogos, que son gemelos, para manipular el interior de las féminas. 

Esta es, a grandes rasgos, la personalidad de un cineasta que sigue dándole vueltas a la neurosis, las perversiones, las drogas y el sexo más escabroso.

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