Actualidad

La fiesta de Felipe VI y doña Sofía en Zarzuela por el 80 cumpleaños de la princesa Irene de Grecia

La princesa Irene de Grecia cumplió 80 años el pasado miércoles 11 de mayo y disfrutó de una fiesta en el palacio de la Zarzuela, donde reside la mayor parte del año en compañía de su hermana mayor, la reina Sofía, que tiene cuatro años más. Además de Emérita, a la celebración asistió Felipe VI, sobrino de la homenajeada.

En total se dieron cita unas 30 personas y por supuesto comieron tarta después de que la princesa Irene soplara las velas. Hubo parientes venidos de Grecia, como la reina Ana María, esposa de Constantino, el menor de los tres hermanos de la familia real griega, delicado de salud y con problemas de movilidad. También vimos amigos españoles de Irene, ya que la princesa griega ha sido muy activa durante años en nuestro país, con su fundación 'Mundo en Armonía'.

Lea también: Felipe VI y Letizia reciben en Madrid al emir de Catar y a su esposa: los detalles de su visita de Estado

El Rey estuvo muy cercano y cariñoso, en familia. Le vimos distendido junto a su madre, su tía y en una mesa de los jardines del palacio, en cuya entrada había un globo con la cifra 80, la edad de doña Irene. No vimos a doña Letizia.

La fiesta fue simpática y entrañable. Doña Sofía lo pasó bien, con mucha vitalidad, sentido del humor y muy contenta de tener cerca a su familia y amigos griegos de toda la vida, incluidos representantes de la iglesia ortodoxa. Elena y Cristina tampoco estuvieron, que sepamos, en el cumpleaños de la tía Pecu, como la apodan los suyos cariñosamente en alusión a que es muy peculiar.

La vida de la hermana pequeña de doña Sofia desde luego es original. Pasó una década en la India y se aproximó al budismo, es vegana, no fuma ni bebe alcohol y tampoco se tiñe el pelo. Reside en una suite con dos habitaciones y despacho y practica la meditación.

Doña Sofía es uña y carne con su hermana, y más en los últimos años, cuando se las ha visto juntas en Marivent, el palacio mallorquín al que ya no acudieron los Reyes ni siquiera en Semana Santa, cuando rompieron la tradición de asistir en la catedral de Palma a la misa de Resurrección, uno de los pocos actos que doña Sofía compartía con sus nietas, Leonor y Sofía

Irene nació en Sudáfrica y vivió como su hermana mayor y como el pequeño, el rey Constantino, la complicada época de los primeros años del exilio. La familia real griega se instaló tras la invasión nazi de Grecia. Años después, tras el referéndum de 1974, que abolió la monarquía en Grecia y depuso a Constantino del trono, Irene se instaló una década con su madre, la reina Federica, en Madrás, en un ashram regido por el gurú Mahadevan, experiencia que influyó mucho en nuestra reina Sofía, aún princesa y con Franco de jefe de Estado en España.

Irene y Sofía, ya reina, retomaron y acercaron su relación tras la muerte de su madre, la Reina Federica. Irene fue despojada de la nacionalidad griega, no tenía medios para subsistir por lo que fue acogida en Zarzuela, iniciativa que no partió de su hermana sino del Rey Juan Carlos. Jamás ha sido protagonista del más mínimo asunto noticiable ya que siempre ha mantenido un perfil extremadamente discreto. Aparte de ser hermanas, de hablar griego entre ellas y estar casi siempre juntas, doña Sofía comparte con Irene su afición a lo esotérico, los ovnis, la quiromancia, el ocultismo y las terapias naturales. También tienen en común su amor por la arqueología o la música clásica.

Irene, que superó hace años un cáncer de mama, es una pianista de nivel profesional. En 1969 actuó para la reina Isabel II de Inglaterra en el Royal Albert Hall de Londres con la Orquesta Sinfónica de Cincinnati. No olvidemos que el difunto marido de Isabel II, el duque de Edimburgo, era griego de Corfú y primo de Irene y Sofía. 

También comparten su afán solidario. La Fundación Reina Sofía, en la que también participa Irene, se marca como uno de sus principales objetivos ofrecer apoyo a los bancos de alimentos, labor especialmente necesaria, más ahora que nunca, los estragos de la guerra y la pandemia. Irene fundó además su propia ONG, Mundo en Armonía, extendida por más de 30 países, a la que donó la indemnización de 900.000 euros que recibió del Gobierno griego por la expropiación de sus bienes en 1994.

comentarios1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

Comentarios 1

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

PEÑA FIEL
A Favor
En Contra

PELELE 6º NO SE HABLA NI CON SU PADRE NI CON SUS HERMANAS

Y SIN EMBARGO TRAGA TODO LO QUE LE VENGA DE LA FAMILIA PARÁSITA DE LA GRIEGA Y DE SU PVTA FAMILIA POLÍTICA

Puntuación -3
#1