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Juan Diego: la integridad de un cómico comprometido y sin miedo al riesgo

Juan Diego, fallecido en la madrugada de este jueves 28 de abril a los 79 años, era un actor indómito y poco amigo de componendas con la industria. Tenía un estilo interpretativo singular, al tiempo que muy sólido, con esa voz tan característica que imponía respeto a través de los personajes que interpretaba.

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También se distinguió por ser un activista en los años del tardofranquismo y militó en el Partido Comunista que aún estaba ilegalizado. Fue uno de los impulsores de la huelga de los actores que reclamaba mejores condiciones para los intérpretes que, hasta entonces, hacían dos funciones de teatro al día. Defendió a los cómicos, que diría su amigo Víctor Manuel en la canción del mismo título. hasta el último día.

La nómina de directores con los que trabajó quita el hipo: Mario Camus, Eloy de la Iglesia, Luis García Berlanga, Carlos Saura, Basilio Martín Patino, Manuel García Aragón, José Luis García SánchezJosé Luis Garci y Bigas Luna, entre otros.

Nació el 14 de diciembre de 1942 en Bormujos (Sevilla)  pocas veces dejó su acento andaluz en el olvido, especialmente en las entrevistas.

Como en el caso de casi todos los actores españoles, sus primeros pasos en la juventud fueron en el teatro, concretamente en 1957. Tres años después estrenó en Sevilla Esperando a Godot. Después llegaría a Madrid.

En la capital, una de las pocas puertas de entrada para trabajar como actor era TVE y su producción propia como el famoso Estudio 1, una escuela de interpretación para varias generaciones, en la que hizo en 1968 Don Juan Tenorio.

El cine le estaba esperando. En los primeros años trabajó con el polémico, por la temática de sus películas, Eloy de la Iglesia. Lo hizo en los títulos La criatura (1977) y Algo amargo en la boca (1967). Rápidamente entró por los ojos de algunos de los mejores directores de la época.

Su consagración fue en Los Santos Inocentes (1984), de Mario Camus, en la que compartió reparto con dos de los gigantes de la interpretación patria: Paco Rabal y Alfredo Landa. En ella, Diego interpretaba al señorito Iván, un hombre déspota y tremendamente cruel con sus sirvientes.

En 1986, entró en la órbita artística de Fernando Fernández Gómez, que le dirigió en El viaje a ninguna parte (1986). En ella, encarnaba a un cómico de la legua homosexual.

Por guiños del destino encarnó a Franco, cuando estaba a punto de integrarse en el bando nacional. Fue en Dragón Rapide (1986), de Jaime Camino. Fue su primera candidatura a los premio Goya, a los que llegó a estar nominado en nueve ocasiones, llevándose finalmente tres galardones. 

Le siguieron El hermano bastardo de Dios (1986) y Jarra pellejos (1987). Después llegó Carlos Saura, que confió en él para meterse en la piel (y de qué manera) de San Juan de la Cruz en La noche oscura (1989). Con El Rey Pasmado (1991) logró su primer Goya. En su agenda le esperaban Bigas Luna con Jamón, jamón (1992), Tirano Banderas (1993), de José Luis García Sánchez, Yerma (1998), dirigida por Pilar Tavora, y París-Tombuctú (1999), de Luis García Berlanga, por la que recibió su segundo Goya como Mejor actor Secundario.

A pesar de sus trabajos con los más veteranos, a los que siguió siempre que le llamaban, se acercó con fortuna a los directores de las nuevas generaciones. Tanto es así que obtuvo su tercera estaquilla gracias a Vete de mí (2006), de Víctor García León (hijo de José Luis García Sánchez y Rosa León).

Pero rebobinemos: en 2000 fue de nuevo candidato por You're the one, de Garci. En ella, interpretó a un cura que no creía en su ministerio y se confesaba simpatizante de Picasso. Pablo Berger, director de Blancanieves (2012), recurrió a su oficio en Torremolinos 73, en la que tenía como compañeros a Candela Peña y Javier Cámara. Interpretaba a un productor de películas porno.

Para el gran público fue una alegría de las grandes que interviniese en la serie de televisión Los hombres de Paco, que comenzó en 2005.

En otra broma de la vida se metió en la piel del general Alfonso Armada en 23-F: la película (2011).

Uno de los mayores disgustos de su vida fue cuando sufrió un episodio de usurpación de personalidad. En 2012 se publico una carta firmada por él en favor de la independencia de Cataluña. En El diario de Navarra declaró: "Yo no he escrito ninguna carta de ningún tipo de independentismo. La firma Juan Diego, pero ese no soy yo, porque cuando escribo una carta soy Juan Diego Ruiz Moreno". 

La última película en la que participó fue en 2021 (El Cover), dirigido por el actor Secun de la Rosa. Deja pendientes de estreno Venus, de Víctor Conde, que debuta en el largometraje con esta película, e Historias, dirigida por Paco Sepúlveda, que también debuta en la dirección.

En 2018 fue nombrado hijo adoptivo de Sevilla.

Con él se va un actor austero que expresaba lo máximo con los mínimos gestos, un intérprete con prestancia, poco amigo de las fanfarrias y de los lucimientos gratuitos y muy generoso con los que le querían dentro y fuera de la pantalla. Su capilla ardiente se abrirá este viernes, de 10:30 h. a 14 h., en el Teatro Real. 

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