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Luis Medina se hace la víctima tras declarar y denuncia una mano negra: "Alguien está decidido a condenarme"

Luis Medina declaró este lunes 25 de abril en los juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid, por presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y falsedad documental. Un día después, el hijo mejor de Naty Abascal ha defendido públicamente su inocencia. Ha cargado nuevamente contra la Fiscalía Anticorrupción, organismo que interpuso la querella contra él por la comisión millonaria, presuntamente irregular, que se llevó por la venta de mascarillas, guantes y test Covid al Ayuntamiento de Madrid en lo peor de la pandemia.

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El hijo del fallecido duque de Feria asegura que no está preocupado, a pesar de que él y su socio podrían enfrentarse a una suma de 23 años de cárcel: "Estoy bien, tranquilo, sin miedos, aunque la presión mediática es muy grande, yo no dejo que me afecte. A otro se lo cargan… Ayer me mantuve muy tranquilo en el juzgado, porque preocuparme no sirve de nada", explica en La Razón

Tanto es así que en la noche de este lunes, después de declarar, durmió a pierna suelta, o eso dice: "Esta noche he dormido nueve horas, no necesito pastillas para conciliar el sueño, no estoy nervioso ni preocupado, y gracias a que hago meditación la parte emocional la controlo bastante bien. Le repito que no tengo nada por lo que preocuparme. Confío plenamente en la Justicia. Espero que este asunto se archive". 

En este sentido, sostiene que él no ha cometido ningún acto irregular y que todo está en la "imaginación" de la Fiscalía: "Me siento tranquilo por una sencilla razón: jurídicamente no hay una estafa, solamente existe en la imaginación de la Fiscalía, ni tampoco hay malversación, y nos consta que el empresario de Malasia ya ha declarado ante un juzgado en su país, y esperamos que sus declaraciones lleguen pronto al juzgado de Madrid".

El empresario echa balones fuera y a la pregunta de si alguien ha orquestado una campaña contra él, dice: "Por una serie de intereses, alguien está decidido a enjuiciarme y condenarme". 

El empresario, imputado por presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y falsedad documental, se carga de razones y en cuanto a los años de cárcel a los que se podría enfrentar, no cree que llegue a pisar la cárcel: "Es hablar por hablar. ¿Cárcel? Miedo de prisión, ninguno. Pero si no hay estafa".

Al mismo tiempo, afirma que tampoco ha cometido ningún delito de alzamiento de bienes, a pesar de que la justicia no pudo embargar sus bienes al tener en su cuenta tan solo 247 euros.

"Pues tampoco, y le demuestro al juez que no hay ningún tipo de alzamiento. En ningún momento me dice el Fiscal que no puedo disponer de ese dinero. Ni ha habido alzamiento de bienes ni he ocultado el dinero, ni lo he traspasado a ningún lado. Es absolutamente falso que haya sacado dinero de mis cuentas para ingresarlo en otras de los Países Bajos. Únicamente, pagué al astillero holandés donde se construyó el barco que compré", ha explicado en este sentido.

En cuanto a su madre, asegura que ella está tranquila y que, al contrario de lo que se ha dicho, no está resentida con él: "Otra mentira. Mi madre y yo estamos muy unidos, es mi gran apoyo, es absolutamente falso que nos hayamos distanciado". En cuanto a que se vea implicada por los actos de su hijo, para nada: "Otra barbaridad. Pero, hombre, qué tiene que ver mi madre con todo esto. Nada", añade.

Para la socialité y para sus familiares más íntimos, solo tiene palabras de agradecimiento por el apoyo recibido: "Es muy humana, lo que hay detrás de esa imagen es un pedazo de madre, que está a mi lado en lo bueno y en lo malo, igual que lo están mi hermano Rafael y mi cuñada Laura".

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Los delitos que se imputan a Luis Medina y Alberto Luceño por el cobro de seis millones de euros en comisiones en la presunta venta irregular de material sanitario al Ayuntamiento de Madrid podrían acarrear una suma penas de hasta 23 años de prisión dependiendo de la graduación de la misma, lo que llevó ayer al juez Adolfo Carretero a ordenar la retirada de pasaporte y la obligación de comparecer cada quince días ante el juzgado.

Esta pena sería una suma de los años de cárcel a imponer a los dos investigados en el caso de que se les aplique en cada uno de los delitos el grado máximo, según han detallado a Europa Press fuentes jurídicas.

El pelotazo de las mascarillas

La operación se canalizó a través de la empresa funeraria municipal al tener que adelantarse el pago del 50%. Medina, como intermediario, obtuvo una comisión de un millón de dólares (925.000 euros), que destinó a la compra de un velero por 325.515 euros y a dos bonos de inversión por valor cada uno de 200.000 euros. En relación a la comisión que cobró, Luis confesó ante el juez que era "normal" en el mundo comercial.  Su socio, Alberto Luceño, se embolsó una comisión de cinco millones de dólares. 

El sumario de la investigación destapó que días después de recibir las transferencias de la empresa malaya Leno, Medina transfirió el dinero a una cuenta en Países Bajos, dejando una de sus cuentas prácticamente vacía y otra en números rojos.

En la querella, el fiscal solicitó el embargo del velero y de las cuentas bancarias. Al comprobar el juez que tenía menos de 250 euros, procedió a fijar a instancias de Anticorrupción una fianza de 981.000 euros, en cuyo caso de impago se procederá a embargar los derechos hereditarios del investigado en relación a la herencia de su abuela, la duquesa de Medinaceli.

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