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De rey del acero a presunto contrabandista de animales disecados: los colmillos de elefante de Ros Casares y su hijo investigado

El Equipo de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia incautó el pasado miércoles 6 de abril en una nave en el término municipal de Bétera la mayor colección de animales disecados de España y una de las más grandes de Europa, compuesta por un total de 1.090 especímenes protegidos.

Días después, ha trascendido que el magnate del acero Ros Casares (que también fue presidente del Valencia entre 1973 y 1975) inició la colección de animales protegidos. El empresario falleció en 2014 a los 86 años. La colección la amplió presuntamente uno de sus hijos, el empresario Francisco Ros García, hasta el millar de piezas. Ahora, está siendo investigado por un presunto delito de contrabando. 

La investigación se inició el pasado mes de noviembre, cuando los agentes tuvieron conocimiento de una posible colección privada de especímenes en Bétera. La operación recibe el nombre de 'Valcites'. 

Del total de ejemplares, 405 pertenecían al CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, en sus siglas en inglés). No obstante, todavía quedan por determinar la especie de más de 600 piezas, lo que "podría aumentar esta cantidad", ha apuntado Domínguez. En total, las piezas halladas tendrían un valor aproximado de más de 29 millones de euros.

Además, entre estos especímenes, el Instituto Armado ha encontrado distintos tipos de animales con diversos niveles de protección, entre ellos guepardo, leopardo, león, lince, oso polar, pantera de las nieves y rinoceronte blanco. De las piezas encontradas, 198 eran grandes colmillos de marfil de elefantes.

Desde SEPRONA han concretado que la finca en la que se encontraban los animales disecados cuenta con una nave de 600 metros cuadrados con distintas habitaciones conexas, donde se encontraban la mayoría de los especímenes; una segunda nave de 150 m2, y una vivienda de tres plantas, donde el propietario aseguró que vivía actualmente, aunque la Guardia Civil desconoce durante cuánto tiempo residía en la misma.

En concreto, el interior de las naves se han encontrado piezas de hasta 70 especies diferentes, como once pieles de leopardo, ocho ejemplares completos de este animal, tres guepardos completos y tres pieles de este animal, rinocerontes negros, un oso polar o una jirafa, así como once cajas cerradas con dos colmillos de marfil cada una. Además, en la vivienda se han incautado un sofá y 20 sillas de piel de cocodrilo, y taburetes hechos a partir de patas de elefante.

Una vez finalice la investigación, que continúa abierta, la Guardia Civil establecerá "los contactos oportunos para que los animales acaben en un museo de ciencias naturales". "Por lo menos, que los ciudadanos puedan ver los animales, porque hay algunos extinguidos que ya no van a poder verse nunca", ha lamentado Domínguez, que ha calificado toda esta situación de "dantesca".

Ante la "dificultad" de trasladar todo el material a otro lugar, la magistrada del juzgado nº2 de Llíria autorizó a los agentes para que dejaran los animales en la nave y procedieran a precintar el recinto. No obstante, el investigado continúa teniendo acceso a la vivienda que, por el momento, no ha sido precintada.

Presunto delito de contrabando

El investigado no ha sido detenido pero deberá declarar en el juzgado y está acusado de un delito de contra la protección de la flora y fauna silvestres, penado con de uno a dos años de cárcel, y otro de contrabando, con penas de uno a cinco años de prisión. En este sentido, Domínguez ha puntualizado que, aunque la colección se tratara de una herencia, el investigado se enfrentaría a los mismos cargos porque "la sola tenencia o posesión de animales CITES sin su acreditativa documentación constituye un delito".

"Actualmente, no tenemos constancia de que tenga la documentación de ninguno de los animales encontrados y estamos a la espera de que nos la aporte", ha apuntado el teniente jefe de la Comandancia de Valencia, que ha señalado que la Guardia Civil "desconoce" hasta que el investigado preste declaración si esta colección de animales disecados "responde a un uso personal del propietario o a una acumulación para su posterior venta".

Preguntado por si se han encontrado armas de caza en la vivienda o las naves, Domínguez ha subrayado que este "no era el objetivo de la investigación", además de que desconoce "el dato de si es cazador".

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