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Luis Medina, muy tenso: su primera imagen después de ser imputado por presunta estafa de mascarillas en lo peor de la pandemia

Tenso, muy serio y esquivo. Es la primera imagen de Luis, mientras paseaba a su perro, cerca de su casa de Madrid, este viernes 8 de abril, cuando hemos conocido que el juez le ha citado a declarar y ha ordenado el embargo preventivo de sus bienes.

El próximo 25 de abril Luis Medina y Alberto Luceño tienen una cita ante el juez Adolfo Carretero, que está al frente del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid. Van a declarar en calidad de investigados por la presunta comisión de delitos de estafa agravada, blanqueo de capitales y falsedad documental por el supuesto cobro de mordidas en los contratos de emergencias para traer material sanitario a la ciudad de Madrid en la primera ola de la pandemia, en 2020.

El juez investiga la querella de la Fiscalía Anticorrupción contra estos dos empresarios, a quienes se les atribuye la comisión de los delitos de estafa agravada, falsedad documental y blanqueo de capitales por irregularidades en una operación de compra-venta de material sanitario en marzo de 2020. Medina y su socio comparecerán a las 12.30 horas de ese día, según han precisado las mismas fuentes. Será entonces cuando aclaren al juez los hechos ilícitos que se les imputan.

El magistrado además ha ordenado el embargo preventivo de los bienes de los comisionistas a instancias de la propia Fiscalía, según publica El País. Un embargo preventivo no implica que el afectado pierda los bienes de manera inmediata, ya que su objetivo es garantizar que una futura sentencia condenatoria se cumpla. Es decir, sirve como una medida cautelar.

El yate 'Feria' y los Rolex

Entre los bienes de Medina figura un yate modelo Eagle 44, llamado Feria y por el que pagó 325.515 euros del millón de euros que cobró por una de las operaciones. Su socio destinó el dinero de las mordidas a la compra de vehículos de alta gama, relojes Rolex, y una vivienda de lujo en Pozuelo con tres plazas de garaje. En la foto inferior, Luis en su yate, en Cádiz en 2021.

Según la querella, Luceño y Medina "actuando de común acuerdo y con ánimo de obtener un exagerado e injustificado beneficio económico, ofrecieron al Ayuntamiento de Madrid la posibilidad de adquirir grandes remesas de material sanitario fabricado en China".

Luis Medina fue la persona que contactó con el Consistorio, aprovechando su condición de personaje público y "su amistad con un familiar del alcalde de Madrid", un extremo niega la Alcaldía madrileña. Al parecer, se le habría facilitado el nombre de la coordinadora General de Presupuestos y Recursos Humanos del Área de Gobierno de Hacienda y Personal del Ayuntamiento de Madrid, como persona a la que se debía dirigir para concretar los términos de las operaciones.

Según la querella, esta persona era también consejera de la Empresa de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid. Desde este momento, las negociaciones se llevaron a cabo entre esta persona y Alberto Luceño, quien se presentó como "experto en importación de productos procedentes del mercado asiático, con fábricas en China a su disposición, y como agente exclusivo de la empresa malaya EEE, a través de la cual se iba a realizar la importación".

La querella señala que las operaciones costaron al Ayuntamiento de Madrid unos 10,8 millones de euros, obteniendo "un millón de mascarillas que, a pesar de ser de buena calidad, el vendedor habría estado dispuesto a vender por un precio muy inferior al pagado; concretamente, el 40% de lo que el Ayuntamiento pagó por ellas".

También recibió dos millones y medio de pares de guantes de nitrilo, de calidad "muy inferior y características distintas a las que se le habían ofrecido, y por los que este pagó aproximadamente el cuádruple del precio que tenían ese tipo de guantes en un supermercado de Madrid en esas mismas fechas". Además, recibió 250.000 test Covid-19, de los que casi una cuarta parte (60.000) eran inservibles por su reducido nivel de sensibilidad.

El Aston Martin, el Ferrari, el BMW...

Como contrapartida, Alberto Luceño recibió en concepto de comisiones un total de 5,1 millones de dólares (4,6 millones de euros), mediante transferencias remitidas desde Malasia a una cuenta personal. Con este dinero, el empresario costeó una estancia en un hotel de Marbella con un coste de 60.000 euros y tres relojes Rolex con costes de 6.550 euros, 26.000 euros y 9.900 euros respectivamente.

De igual modo, el dinero se destinó a la compra de un Aston Martin DB11 (160.000 euros); un Ferrari 812 Superfast (355.000 euros), un Mercedes AMG GT 63S (149.999,01 euros); otro Mercedes SCL 300 (54.500 euros); un Range Rover Sport (102.000 euros); un KTM X BOW (91.800 euros); y un BMW I8 Roadster (121.000 euros).

Con excepción del Aston Martin, estos vehículos fueron facturados a la sociedad de la que Alberto Luceño es administrador y accionista único, y a la que imputó el cobro de las comisiones percibidas por las operaciones de compraventa de material sanitario, según se ha publicado.

También pagó una vivienda en Pozuelo de Alarcón (Madrid) con tres plazas de garaje y un trastero por más de un millón de euros. Y se gastó otro millón de euros en la compra de más vehículos de alta gama como un Lamborghini Huracan Evo Spider y un Porsche Panamera.

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