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La afasia o tener la palabra en la punta de la lengua: así es el trastorno cognitivo que sufre Bruce Willis

Todos hemos tenido esa sensación alguna vez en la vida: la de tener una palabra en la punta de la lengua y ser incapaces de recordarla y verbalizarla. Eso mismo, pero con muchísimas palabras y en muchísimas ocasiones, hasta llegar a ser un impedimento para llegar a comunicarte, es la afasia, el trastorno cognitivo que le han diagnosticado a Bruce Willis a los 67 años y que le obliga a retirarse del cine.

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La afasia es un trastorno del lenguaje que dificulta o incapacita al que lo sufre para comunicarse con fluidez y claridad en su entorno. Se produce por un accidente cerebrovascular, como puede ser un ictus o un traumatismo craneal. En todos los casos, el área del lenguaje queda dañada y aunque existen distintos tipos de afasia y el nivel de afectación puede variar (desde una leve a una grave), en todos casos es irreversible. Mejora, eso sí, con un tratamiento de neurorrehabilitación que ofrecen los centros especializados y que se adaptan a las necesidades de cada paciente, variando el tipo de ejercicios y el tiempo empleado en ellos.

"No me salen las palabras"

Javier F. tiene 48 años y sufre afasia desde hace dos, tras sufrir un traumatismo craneoencefálico severo en un accidente de tráfico. "Estuve más de 40 días en coma y cuando desperté no sabía hablar. Tenía las palabras en mi cabeza pero no salían", nos cuenta. "Es muy frustrante, da mucha rabia, pero es que es imposible pronunciarlas y los demás no pueden entenderte". En su caso, la afasia era severa y le impedía comunicarse con normalidad: "Les decía a las enfermeras que me dolían los langostinos, en vez de las costillas, o que tenía molestias en los andamios, en vez de los pies". ¿Lo peor? En casos graves, el enfermo no es consciente de que pronuncia una palabra distinta a la que su mente piensa: "Yo creía que hablaba bien pero no me entendían y no sabía por qué, era horrible, creía que se burlaban de mí y me enfadaba muchísimo con todo el mundo".

El trastorno tiene un componente emocional y el estrés o el enfado pueden agravarlo puntualmente. Por ello, tanto los enfermos como sus familias deben aprender a mantener a raya la frustración: "Era doloroso escucharle decir cosas sin sentido, en una frase de cinco palabras apenas dos eran coherentes. En ocasiones era imposible entenderlo", nos cuenta su hermano Gonzalo. "Aunque hay trucos. Muchas veces las palabras que ellos dicen comienzan por la misma letra que la que quieren decir o son objetos que tienen físicamente la misma forma. Cuando aprendes a pillarlo, es un poco más fácil. Pero sí, ellos sufren y se enfadan, y tú con ellos".

Javier lleva un año en tratamiento neurorrehabilitador y ha conseguido reducir su afasia a un trastorno prácticamente anecdótico. "A veces se me olvida alguna palabra, pero ya casi no me pasa". Eso sí, el trabajo ha sido duro: "Unas cinco horas a la semana al principio, una por día, me agotaba y no podía más. En mi caso era como si todo el vocabulario de mi vida se hubiera desordenado y había que ordenarlo de nuevo. Desde repasar palabras haciendo listas (por ejemplo, de animales, de prendas de ropa, de menaje del hogar...) a formarlas a partir de sílabas o hacer sopas de letras sencillas. Leer y ver la tele también ayudan. Ahora soy el fan número uno de La ruleta de la fortuna y Pasapalabra".

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