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Letizia y Marie-Chantal de Grecia se vieron fuera de la misa en la recepción organizada por Isabel II

La reina Isabel II reaparecía este martes en público por primera vez en cinco meses para asistir a una misa homenaje a su marido, el duque de Edimburgo, y lo hacía del brazo de su hijo Andrés, denostado por su implicación en el caso de la violación de una menor en una fiesta de su amigo el pederasta Epstein. La reina lloraba por su marido en público pero tal vez también por lo mal que lo ha pasado con este proceso tan sórdido y que además le ha costado 14 millones, según se publicó. La Soberana, con todo, apoyaba a su hijo ante el mundo, y las casas reales apoyaban a la reina, asistiendo en bloque para presentar sus respetos al fallecido, del que muchos de los asistentes eran familia.

Pero después del memorial en la Abadía de Westminster, un selecto grupo de Royals acompañaron a la reina en petit comité, tal y como informaba la prensa británica. Esa recepción fue la segunda coincidencia física de Pablo y Marie-Chantal con Letizia y Felipe, aunque no es que estuvieran solos los cuatro con la reina. Había muchos más asistentes. La reina de España y la esposa del heredero griego no estuvieron demasiado cerca y ni se saludaron, aunque Felipe VI sí habló y sí saludó a su primo carnal y buen amigo el príncipe Pablo de Grecia. 

También fueron honrados con ese pequeño ágape royal Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda, Felipe y Matilde de los belgas, la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, Alberto de Mónaco, Margarita de Dinamarca, Margarita y Radu de Rumanía, Alexander y Katherine de Serbia, Kyril de Bulgaria o  Philippos y Nina Flohr, así como Ana María de Grecia, esposa del rey Constantino y cuñada de doña Sofía. Entre las monarquías no reinantes estuvo la ahijada del príncipe Felipe, Margareta de Rumanía. 

No solo hubo asistentes de casas reales: estaban el Príncipe El Hassan bin Talal y la Princesa Sarvath El Hassan de Jordania, viejos amigos de la Reina y, el Príncipe Heredero de Bahrein, cuya presencia fue polémica por la conducta de su país en ciertos aspectos relacionados con los Derechos Humanos y el respeto a los valores democráticos.

No solo la reina Isabel estuvo emocionada (llegó a soltar alguna lágrima): muchos de los asistentes estaban visiblemente afectados cuando asistieron a la ceremonia, antes de dirigirse a la recepción organizada en Londres para honrar al duque de Edimburgo. 

Hijo del  príncipe Andrés  de Grecia y Dinamarca y la princesa Alicia de Battenberg, el príncipe Felipe tenía vínculos con muchas de las monarquías europeas. Su abuela materna, la princesa Victoria de Hesse, era nieta de la reina Victoria, apodada 'la abuela de Europa' debido a su extensa red de nueve hijos y 42 nietos que se casaron con otras familias europeas.

A través de la reina Victoria, tanto la reina como el duque de Edimburgo están relacionados con los tronos de España, Suecia, Bélgica y Dinamarca, entre otros. Recordemos que Felipe VI y Letizia se refirieron conmovedoramente al duque de Edimburgo como "querido tío Felipe" en una declaración compartida después de su muerte.

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