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"Aguas profundas": Ben Affleck y Ana de Armas sucumben a este naufragio disfrazado de "thriller" erótico

Se las prometía como un "thriller" de alto voltaje con un argumento erótico sazonado por un asesinato. La premisa es un pelín increíble pero todo puede pasar: Vic (Ben Affleck) y Melinda (Ana de Armas) forman un matrimonio atrapado en la rutina.

Por razones que no vienen al caso no se pueden divorciar, hasta ahí nada del otro mundo, y Vic y Melinda llegan a un pacto: ella podrá tener todos los amantes que quiera siempre que no deje a su familia. El suspense llega cuando Vic se convierte en el principal sospechoso de la muerte de uno de sus amantes ocasionales. Se iba a estrenar en salas de cine, pero al final ha acabado en Amazon Prime Video.

Llega un momento en el que la cinta va de despropósito en despropósito. Uno de ellos, señalado por la revista Variety: "Mientras regresa a casa borracha después de una fiesta, Melinda empieza a masticar una manzana. ¿Algún borracho ha comido una manzana para volver a la sobriedad? La pregunta es tan bobalicona como la cinta.

"Aguas profundas" peca de un exceso de ambiciones y de un punto de partida que no rentabiliza adecuadamente: ¿Pueden ser los celos un gran afrodisíaco? En cualquier caso no le hace un favor a la novela de Patricia Highsmith, en la que se basa la película.

Durante el rodaje de la cinta, Ben Affleck y Ana de Armas se enamoraron, aunque su amor duró menos que la fecha de caducidad de una botella de leche. Para De Armas - que enamoró a muchos gracias a la serie "El internado" - era una gran oportunidad para ser alguien en Hollywood además de pisar la Alfombra Roja. A Ben Affleck, como actor le ocurría algo similar, ya que no pasaba por su mejor momento.

La cinta la dirige Adrian Lyne. Ese creador que en una galaxia muy lejana fue el responsable de varios taquillazos por rodar películas eróticas sin que le pusieran la cruz de X. "Flashdance" (1983) fue una excepción. Ya se le veía venir antes cuando rodó "Zorras" (1980)... ¡Ay! si le hubiese cogido Irene Montero por banda. Pero esa es otra historia.

En 1986 convirtió a Kim Basinger en un objeto del deseo en "Nueve semanas y media" bajo la mirada, entre cínica y seductora, de Mickey Rourke. Un año después estrenó "Atracción fatal" con Michael Douglas y Glenn Close. Los espectadores admitieron algo inverosímil: que Close se enamorase de Douglas, aunque es verdad que ella tenía un ramalazo psicótico. Algo parecido sucedió en "Una proposición indecente" (1993), donde el actor reunió a Robert Redford y Demi Moore. ¿Por qué el intérprete hizo esa película? Solo él y su cuenta corriente lo saben. Para entonces, Lyne estaba encantado de haberse conocido y se atrevió con la obra de Nabokov, a la que tituló "Lolita de Adrian Lyne" (1997). En 2002 rubricó con su firma "Infiel", con Richard Gere y Diane Lane. Por supuesto, ella cae en el adulterio, al igual que Melinda en "Aguas turbulentas".

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