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Así intentaron vender Juan Carlos y Corinna la tercera parte de Repsol a un oligarca amigo de Putin

Pocos personajes de carne y hueso como Juan Carlos I, Corinna y Vladimir Putin podían juntarse en este momento en una historia verdadera como para constatar que la realidad supera la ficción. Pero además a este elenco debemos unir en la noticia a Rodríguez Zapatero, a los espías españoles, a Repsol y al oso borracho que cazó el Emérito como regalo del presidente ruso. Arriba, Juan Carlos I, hace una década, recibiendo del sátrapa de Leningrado su condecoración como Premio Estatal de Rusia.

Lo crean o no, Gracias a Corinna y Juan Carlos I, el ruso Vaguit Alekpérov, dueño de la petrolera Lukoil, podría haber controlado hasta el 30% de Repsol. El oligarca, que hace un par de semanas movió su yate de 70 metros de eslora desde el puerto de Barcelona hasta Montenegro, por temor a que se lo requisaran, estuvo hace 13 años negociando esta operación teniendo como aliada a la amante del Emérito, que a su vez presionó al entonces jefe del Estado, para que promoviera la jugada. 

9.000 millones

Ocurrió en plena recesión económica, con Zapatero ya en Moncloa, y la bolsa muy barata y asequible para los oligarcas de Putin. A Lukoil le habrían bastado 9.000 millones de euros para hacerse con casi un tercio de Repsol y el mexicano amigo del Rey Sanginés-Krause tenía ya en su bolsillo los créditos bancarios necesarios.

La dependencia del gas ruso en España es hoy de apenas el 10% frente al 55% de Alemania. Nuestro país había reducido un 67% las importaciones de petróleo ruso ya un mes antes de la invasión de Ucrania. Sin embargo, todo esto hubiera sido bien distinto si Repsol, la principal petrolera española, hubiera acabado en manos de los rusos tal y como quería Juan Carlos I en 2008, como saben muy bien Zapatero, entonces presidente del Gobierno, y su ministro Miguel Sebastián.

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El padre de Felipe de Borbón y su amante, Corinna, que era una de las comisionistas de la operación, llegaron a presionar a Moncloa en esa dirección. El entonces jefe del Estado trató de cerrar el trato ayudado por Corinna y su amigo el empresario británico-mexicano Allen Sanginés-Krause (quien había dirigido Goldman Sachs en Madrid y después en Moscú). El comprador era el oligarca Alekpérov, próximo a Putin (juntos, arriba), y propietario ya entonces y aún ahora de Lukoil.

El oso borracho de don Juan Carlos

Corinna ya contaba entonces con extraordinarias relaciones con la élite empresarial rusa, tanto con los oligarcas como con los ministros de Putin. La amante de don Juan Carlos tenía entonces y tiene aún hoy abiertas las puertas del Kremlin y fue ella quien acompañó al marido de doña Sofía a cazar con Putin cuando el famoso episodio del oso borracho que el Emérito creyó haber abatido limpiamente, y también a otras cacerías por las estepas que el propio presidente ruso disfrutó junto a don Juan Carlos, y que el mismísimo Putin le confesó a Zapatero. Por cierto que también se cree que fue Corinna quien presentó a Juan Carlos I a Sanginés-Krause. La referida cacería del oso borracho tuvo lugar en Rusia en 2006. El Emérito se alojó en un hotel con la alemana, que era una de las organizadoras de cacerías para magnates a través de la influyente armería británica Boss, de la que fue directora general. Colaboradores de Putin drogaron al oso Mitrofan, el más famoso de Rusia, para que fuera sencillo derribarlo y agasajar así a su real invitado, que no tenía ni idea de la farsa.

El cachondeo nacional fue absolutamente descomunal a este lado de los Urales. Hubo hasta una viñeta (arriba) para cuyos autores el Fiscal pidió una multa de once mil euros, por "injurias graves al rey", pero que el juez desestimó todo aduciendo que, aunque "despiadada", la caricatura era "admisible en democracia".

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Para situarnos, lo que contamos pasó cuando la famosa foto del rey don Juan Carlos con el hijo de Corinna, que es de la Navidad de 2008. Fue un mes antes, en noviembre de aquel año, durante la visita del vicepresidente Zhúkov a Madrid para la cumbre bilateral, cuando en la rueda de prensa posterior, un periodista ruso preguntó al número 2 de Vladimir Putin si era verdad que Gazprom (la principal compañía de gas del mundo, de titularidad estatal rusa) tenía pensado comprar el 20% de Repsol que pertenecía a Sacyr.

El ministro, alarmado

El titular de Industria, Miguel Sebastián, que no conocía de antemano la referida pregunta, y no tenía ni la más remota idea de la operación, pero sí de la importancia estratégica de Repsol, llamó ipso facto a su jefe y Zapatero le confesó que él tampoco sabía nada. A continuación, como es lógico, llamó al dueño de las acciones, es decir, al presidente de Sacyr. Luis del Rivero le contestó que no era cierto lo de Gazprom pero que sí estaba negociando vendérselo a Lukoil, la principal petrolera de Rusia.

El CNI, obligado a intervenir

A pesar de las presiones de don Juan Carlos, Zapatero escuchó a su ministro y no claudicó. Cuenta el periodista Fernando Rueda que hasta el CNI tuvo que movilizarse para intentar detener a Corinna y al monarca. El servicio de inteligencia español elaboró un informe contrario a la entrada de los rusos en Repsol. "Al ver el interés de los rusos, prepararon ese informe, que mandaron a Presidencia del Gobierno", dice el autor de Al Servicio de Su Majestad. El espionaje español explicaba en si dictamen que "la seguridad española y la protección de nuestros intereses podían estar en riesgo si se vendía Repsol a los rusos". Finalmente, Sebastián contó con la comprensión y colaboración de Luis del Rivero.

Y la SEPI, por si acaso

El presidente del grupo Sacyr Vallehermoso y propietario del porcentaje de Repsol por el que los rusos mostraron su interés, accedió a no comprometer la españolidad de la empresa y dijo que, llegado el caso, ofrecería su porcentaje de Repsol a la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), o sea que la multinacional petrolera hubiera quedado participada por el Estado. Hoy en día Repsol tiene contrato con la rusa Novatek, pero se da por supuesto que ese suministro no está vinculado a activos producidos en Rusia.

De ésta no cobraron (que sepamos)

Lo cierto es que, hasta donde se sabe, al menos de aquel intento de venderles a los rusos casi un tercio de Repsol, don Juan Carlos, Corinna y su amigo el testaferro mexicano Sanginés-Krause no trincaron. Pero miedo da pensar en la más que posible existencia de operaciones de este tipo de las que nunca tendremos conocimiento. Especialmente de aquellas que sí salieron adelante y dejaron comisión.

Desde Rusia, con amor

Abajo, Corinna hace dos años, en una fiesta en honor del famoso director de orquesta Valeri Guérguiev acompañada por Alekséi Kudrin, ministro de finanzas de Rusia y mano derecha de Vladimir Putin.

La fiesta se celebró en la embajada italiana en Moscú. El gobierno italiano nombró al director de orquesta Valeri Guérguiev, director general del legendario Teatro Mariinsky, gran oficial de la Orden de la Estrella de Italia y Corinna, amiga personal del músico, no quiso perdérselo. Allí mostró mucha sintonía con el estadista Alekséi Kudrin, actual ministro de finanzas de Rusia y uno de los hombres de confianza del presidente Putin.

No era ni mucho menos la primera vez que Corinna visitaba Moscú y tan bien acompañada. En 2017, acompañó al director ruso Guérguiev a una reunión con Vladimir Putin por la inauguración del nuevo escenario del Mariinsky de Moscú. 

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Francisco, Juan, Vladimir....Por si no os habíais enterado, esta narrativa ya no cuela, todos sabemos que los graves problemas que afronta y que va ha tener que afrontar el país, se deben al toro que mato a Manolete (Islero).

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