Actualidad

Los fallos de "The Batman": menos evasión y demasiado pretenciosa

Este viernes se estrena la penúltima versión del popular personaje: "The Batman". Dirigida por Matt Reeves, el morbo de la cinta es ver a Robert Pattinson ("Tenet", 2020) y la saga "Crepúsculo" como Batman, personaje que, a primera vista, le pegaba igual que si interpretase a John Wayne en "Centauros del desierto" (1956).

Batman es uno de los personajes de cómic de DC Comics más prolíficos en la historia audiovisual, una franquicia de entretenimiento protagonizada por un superhéroe que, como la mayoría, tiene una trastienda inquietante.

Pattinson, como Batman, sale reforzado con este trabajo porque ha sabido entender que el personaje sigue instalado en la dualidad entre el héroe y su verdadera identidad como Bruce Wayne.

Esto le convierte en un hombre sombrío, en un salvador con muchas trazas de justiciero tosco que antepone sus complejos de infancia y usa métodos poco ortodoxos a sus acciones benefactoras.

Así, vemos cómo les da unas palizas de muerte a sus enemigos. También que su Batmovil se lleve por delante vehículos, sembrando un reguero de víctimas en Gotham City. Es la forma de canalizar su ira por el asesinato de sus padres, al tiempo que desnaturaliza sus características de superhéroe por una razón: si se le observa de cerca, Batman es un personaje torturado que ha desarrollado una mente psicótica con ataques de furia desproporcionados y unos deseos de venganza. Y su relación con Catwoman no pasa por su mejor momento. 

Sin embargo, algo falla en este filme. Hay varios factores: su excesivo metraje (175 minutos), que provoca que muchos de ellos sean de relleno.

No hay nada que reprocharle en su concepto visual, pero para algunos comete el pecado de un exceso de pretensiones al intentar hacer un paralelismo entre los casos de corrupción de Gotham City con lo que sucede en las sociedades contemporáneas, lo que se da de bruces con el espíritu de la franquicia. Esa descompensación la sufre en sus propias carnes el director, Reeves, que pocas veces encuentra el equilibrio entre una cinta de evasión con la reflexión política que propone. Gusta igual que decepciona.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin