El 8 de enero fallecía víctima de un infarto Jaime Ostos. Para su viuda, Mari Ángeles Grajal, era el golpe más duro de su vida. La doctora ha vuelto a su trabajo en la clínica.
En estas tres ultimas semanas, según cuentan fuentes cercanas a la neumóloga, el dolor era siendo demasiado intenso, le cuesta creer que el torero ha desaparecido de su vida para siempre.
Pero su vuelta a la clínica donde trabaja es una especie de bálsamo que ayuda a curar las heridas. Uno de sus compañeros, Jose R., desvela a Informalia que "se la nota muy triste, ha perdido al gran amor de su vida y le cuesta recuperarse de la desgracia. Todos la animamos, aunque es lógico que le cueste levantar el vuelo. Aun así, es una gran profesional que sabe delimitar su vida personal del trabajo".

Mari Ángeles y Jaime llevaban juntos desde 1967. Un matrimonio feliz, aunque con alguna que otra crisis. Dentro de tres días, el 4 de febrero, la doctora celebrará su 68 cumpleaños, el más triste de su vida, no tiene ganas de compartirlo con nadie, será, posiblemente, un día más, una jornada normal, trabajando y, quizás, soplando las velas en compañía de su hijo Jacobo. Nada más.
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