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La cumbre Urdangarin-Borbón de Ginebra: el viaje de mil kilómetros en coche de Iñaki

Salió en su propio coche, desde la casa de su madre, en Vitoria, hasta Ginebra (Suiza) sin ser visto. El ex duque fue a Suiza para reunirse con su mujer y darle explicaciones de su relación con Ainhoa Armentia. Un fin de semana muy difícil.

El viaje de Iñaki Urdangarin desde Vitoria a Ginebra es un trayecto de más de diez horas de coche y más de mil kilómetros de carretera. Sin ser visto, el ex duque logró la proeza de salir de la capital alavesa, el viernes 21, con dos escoltas y llegar a la frontera con Francia, publica Lecturas. Una proeza porque decenas de periodistas hacen guardia en la puerta de su centro de trabajo, en el despacho de Abogados de Imaz y Asociados, y también en su domicilio. No solo eso, Urdangarin consiguió también acceder a la casa de su mujer, la infanta Cristina, en Ginebra, sin ser visto.

La cumbre familiar, cuenta la revista, tuvo lugar en la casa de la infanta en Suiza. Nadie los vio entrar, ni a Iñaki ni a su hijo Miguel, que llegaba en avión procedente de Londres, donde estudia. Una reunión de urgencia después de la tormenta mediática que ha causado la imagen del ex duque paseando de la mano con su nueva amiga, Ainhoa Armentia. Foto inferior, de noviembre de 2021.

En este cónclave habrían intervenido el matrimonio, Irene y Miguel. Y se habrían ausentado Pablo y Juan. Allí pudo fraguarse el comunicado que enviaron a Efe el lunes 24 anunciando su ruptura. La reunión de Ginebra arroja, además, luz sobre Cristina, cuyo paradero estos días había generado un sinfín de rumores de ida y vuelta.

En la imagen que publica Lecturas en portada aparece el ex duque fundido en un abrazo con su hijo Miguel, en el aeropuerto de Ginebra, el domingo 23 de enero por la mañana. Los destinos los separaban: Urdangarin regresaba a España y su hijo a la capital británica. Ambos, padre e hijo se abrazan. La mano de Miguel, estrechando a su padre con fuerza, transmite el inmenso cariño que le tiene.

El fuerte vínculo que Iñaki tiene con sus hijos les mantiene unidos. Los cuatro adoran a su padre. Con él han compartido juegos, actividades extraescolares y su pasión por el deporte. La figura paterna siempre ha estado muy presente en ellos.

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