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Dolor en la última vuelta al ruedo de Jaime Ostos en la Maestranza

Apenas 20 horas después de celebrar el funeral de Jaime Ostos en Madrid, familia y amigos se han trasladado a Sevilla con las cenizas del diestro para rendirle homenaje en la plaza de toros de la Maestranza. Visiblemente emocionados, la viuda, Mari Ángeles Grajal, y tres de los hijos del torero fallecido (Jacobo, Gabriela y Gisela) han dado la última vuelta al ruedo.

Les seguían un nutrido grupo de amigos, entre los que se encontraban Olivia de Borbón y su marido, Juan Porras, así como el diestro Espartaco y su hijo Juan. También los hijos de la histórica cuadrilla que acompañó siempre a Jaime Ostos: 'El Vito', Luis González, Pepe Blanco, Curro Toro, Cipriano Velázquez, Diego Morilla 'El Beti'...

Tras la vuelta al coso, todos han salido por la Puerta del Príncipe para dirigirse a la iglesia del Baratillo, donde ha tenido lugar un responso. Allí, Olivia de Borbón ha compartido unas palabras con la prensa: "Ha sido un acto muy conmovedor y muy merecido, vivió y se fue como él quiso". Y ha añadido: "Es un momento muy duro, venimos a apoyar a la familia y a estar a su lado".

Espartaco también le ha dedicado unas palabras de cariño a su difunto amigo: "Es un día triste porque cada vez que viene uno a la Maestranza es para ver una faena bonita, pero hoy es triste para despedir al maestro. Es un honor poder estar, haberle conocido, ser su amigo, estoy triste, pero estoy. Como torero fue extraordinario, igual que como persona".

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Por último, Gabriela Ostos ha aprovechado el momento para "reivindicar el mundo de los toros y del toreo, es un mundo que define los valores de los españoles. Somos una familia unida, se le ha hecho un homenaje a mi padre y a todos los miembros de su cuadrilla y que fueron todo para él".

Último homenaje en Écija

Jaime Ostos murió el pasado 8 de enero en Bogotá, donde disfrutaba de unas vacaciones con sus amigos y su mujer, Mari Ángeles Grajal. Tenía 90 años. Este fin de semana, todos ellos cumplirán los últimos deseos del diestro: "El día que me muera quiero que se incinere mi cuerpo y que mis cenizas se esparzan en la plaza de toros de Écija".

Jaime sentía un gran apego hacia su pueblo: sus paisanos le dedicaron un homenaje en marzo del 2003, inaugurando un monumento en su honor. El torero, fallecido a los 90 años, estaba orgulloso de sus orígenes y tenía muchos y muy buenos amigos en la localidad sevillana, a los que solía visitar todos los año

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