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Iñaki Urdangarin, tras las fotos con su amiga, abre cuatro frentes en la familia

Las fotografías de Iñaki Urdangarin de la mano de su nueva amiga, Ainhoa Armentia, paseando por una playa cercana a Bidart han provocado una conmoción familiar. El ex duque, ahora, tiene cuatro frentes abiertos.

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Este matrimonio lleva deshecho un tiempo, pero las fotos de Iñaki de la mano de su compañera van más allá de esta ruptura porque afectan a la imagen pública de su mujer, Cristina. La relación del ex duque y su compañera de trabajo era una realidad que la infanta conocía ("ya lo sabía", son las palabras que se han publicado). El matrimonio, de puertas hacia adentro, estaba ya roto. Pero no de puertas hacia afuera. Por eso, esta relación paralela del ex jugador de balonmano afecta de lleno a la imagen de la hija de los Reyes eméritos, por la forma en que se ha hecho pública. Pese a que doña Cristina era conocedora de esa amistad especial, que trascienda a la sociedad de la manera que ha trascendido es un hecho que podía haberse evitado (que Iñaki podía haber evitado). Con las fotos de la revista Lecturas encima de la mesa, además de la infidelidad surgen otros conceptos como el engaño, la ofensa y la deslealtad hacia su mujer.

El segundo frente que tiene atender Iñaki son sus hijos: los cuatro desde pequeños han disfrutado de su padre y le adoran. Están muy unidos y apegados a él, sobre todo Irene. Fue precisamente Pablo, que ha heredado de su progenitor su pasión por el balonmano, el primero que habló sobre esta crisis. "Son cosas que pasan", dijo, asombrando por su templanza y serenidad.

"Las cosas pasan y vamos a gestionarlo de la mejor manera posible". Han sido las 12 primeras palabras que ha escogido Urdangarin para verbalizar ante la prensa todo el episodio mediático sobre su nueva amiga. Ha sido su primera reflexión, el jueves 20 de enero por la mañana, mientras ponía el candado a su bici en las puertas del bufete vitoriano Imaz & Asociados. Allí trabaja como consultor desde marzo de 2021 y allí conoció a Ainhoa. Sin embargo, la gestión de esta ruptura es precisamente lo que ha fallado. Y este es el tercer frente y también el más difícil. El matrimonio ya estaba deshecho y de ello eran conocedores sus hijos. Así lo demostró Pablo al deslizar con mucha sinceridad "nos vamos a querer igual". El fallo reside en la despreocupación con la que Iñaki camina de la mano de su compañera de trabajo, a la luz del día, junto a una playa próxima a Bidart. A la vista de cualquier paseante o vecino. Sin discreción y sin cautela.

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¿Fue intencionado este episodio del paseo romántico por la playa? ¿Es la manera que ha tenido el ex duque de decir al mundo que su vida era otra? Voces señalan que el ex duque incluso le habría pedido el divorcio y la hermana de Felipe VI se habría negado. Si esto apunta a una estrategia, dice poco del ex duque porque esto, más que una gestión, es una falta de respeto hacia la infanta y hacia sus hijos.

Y si no ha sido intencionado, ¿se puede ser más ingenuo? Caminar de la mano, en actitud cariñosa y con toda tranquilidad, ajenos a las miradas y los móviles que lo graban todo. Esto es de una ingenuidad máxima.

El reportaje también ha causado indignación y preocupación en Casa Real, que es el cuarto frente. Según fuentes de palacio, por el gran disgusto que se ha llevado la reina Sofía al enterarse de que su yerno, Iñaki, podría estar siéndole infiel a su hija Cristina. Además, la noticia ha provocado una explosión mediática que puede prolongarse en el tiempo.

El tercer grado

¿Cómo ha sido el último año de Urdangarin para llegar hasta aquí? En enero de 2021 Iñaki logra el tercer grado penitenciario, consigue vivir fuera de prisión y regresar al centro a dormir. El ex duque parece más delgado y con el pelo cano, tiene el gesto austero y la mirada estoica. Era lo que tocaba, estaba cumpliendo el tercer grado en Vitoria, después de su paso por la prisión de Brieva (Ávila), condenado por el caso Nóos. Su mujer, que sigue viviendo en Ginebra, no se muda a Vitoria a vivir con él.

En junio de ese mismo año el ex jugador de balonmano consigue que Instituciones Penitenciarias dé el visto bueno a la prisión de Zaballa (en Álava) para obtener la semilibertad. Este nuevo estatus le permite cumplir el resto de la condena en su domicilio sin tener que ir a dormir a prisión.

Estos últimos meses, de cara al público, Cristina e Iñaki han mantenido una imagen familiar de normalidad junto a sus cuatro hijos (Juan, Pablo, Miguel e Irene). Proyectaban una unión con solidez, sin fisuras. Pero en los últimos meses esa unión era ficticia. Esto lo hemos sabido ahora, gracias a las fotografías.

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