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Miriam Sánchez y María Pascual, los dos juguetes rotos del productor de cine porno Ramiro Lapiedra

Han sido dos de las grandes estrellas del cine para adultos en España y sus vidas han transcurrido de manera prácticamente idéntica: jóvenes guapas y atrevidas que alcanzan la gloria y pierden el rumbo. A sus 40 años, Miriam Sánchez acaba de confesar sus horas más bajas y ha pedido ayuda para alejarse de las adicciones; con 37, María Lapiedra le ha tendido la mano: "Es muy difícil mantenerte sin una estabilidad familiar".

Miriam, ex pareja de Pipi Estrada y madre de su hija de 15 años, arrastra una crisis personal desde su ruptura con Cristo Vivanco, en 2019. Su mala situación económica y una profunda depresión la obligaron a vender su coche, su título como ganadora de Supervivientes y hasta sus implantes mamarios para entrar en una clínica de rehabilitación. Recayó hace apenas unas semanas: "Estoy en una espiral de autodestrucción. Estoy sola. Estoy sola en la vida. Hay una falta de apoyo social, no tengo marido, ni nadie... Con estas cosas, una acaba con una adicción. Yo tengo un nivel de ansiedad que me bebo el agua de los charcos, me bebo el Nilo entero. Estoy hasta los cojones", dijo este lunes en Sálvame.

Si alguien puede entenderla es María Lapiedra, ahora Pascual. La novia de Gustavo González sabe cuánto pesa la mochila de Miriam: "Es muy difícil salir de ese mundo, si no tienes una estabilidad familiar y gente que te sujete te tambaleas y las drogas están ahí". Y ha añadido: "Pesa mucho el pasado, ser una Lapiedra, es muy difícil hacer una vida normal, ser madre, tener un trabajo normal.... Me da mucha pena Miriam, yo le tengo mucho cariño", ha dicho entre lágrimas.

Ella tuvo suerte. María enlazó varias relaciones sentimentales (con Dinio o Joan Laporta) hasta que sentó la cabeza con Marc Hamilton, un modesto teleoperador mileurista con el que se instaló en San Andrés de Llavaneras, una zona buena de las afueras de Barcelona, y tuvo dos hijas, Martina y Carlota. Se separaron y María Lapiedra comparte su custodia con el padre, pues la Audiencia rechazó la petición materna de hacerse cargo de ambas y establecer un régimen de visitas para su ex.

En la actualidad, mantiene una relación estable con el paparazzo Gustavo González, con el que fue madre de su tercera niña, Mía, y con el que ha aplazado ya en dos ocasiones la fecha de su boda por culpa de la pandemia.

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