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Entre décimos y lentejas: así evitó Terelu Campos las "idas y venidas de reproches" con su hermana en Año Nuevo

El clan Campos vivió un 2021 cargado de emociones. María Teresa, por su parte, por fin vendió su mansión de Molino de la Hoz tras años sin encontrar comprador. Por otra parte, las hermanas Terelu y Carmen protagonizaron una gresca mediática en la que mucho tuvo que ver Alejandra Rubio. Sin embargo, han tratado de acercar posturas nada más arrancar el año nuevo.

Terelu ha contado todos los detalles de la comida familiar de Año Nuevo que compartieron. Tras no poder reunirse en Nochebuena por contactos estrechos con positivos en Covid-19, las hermanas se sentaron sobre la misma mesa el primer día de enero. 

"No estaba previsto que el día de Año Nuevo nos juntáramos para comer. Yo le había pedido a Carmen que se encargara de nuestra madre, ya que yo tenía una comida con unos amigos en Navacerrada y era el único plan que iba a hacer en todas las Navidades", explica Terelu en su blog de Lecturas.

Sin embargo, este plan cayó en saco roto y finalmente comió con su hermana y su cuñado, que se desplazaron hasta la casa de Terelu para comer con María Teresa, que todavía no se ha mudado a su nuevo hogar: "De una manera inesperada digo a Carmen y a José Carlos que me quedo a comer con ellos. Me encontré caras de felicidad. Fue una comida normal, agradable y familiar". Para ella, este encuentro fue muy importante para reconstruir la unión familiar: "Grandes pasos", señala. 

Aunque la comida estaba preparada, Carmen se llevó unas lentejas cocinadas por ella. Es la tradición que tiene para comenzar el año con buen pie. Terelu, en cambio, ni las probó: "Mi cuerpo no podía tomar ni una cucharada de lentejas, pero os lo cuento como anécdota", recalca. 

Tras la comida, la matriarca y el yerno se apartaron en un rincón para jugar a las cartas y las hermanas se miraron a los ojos: "Mi hermana y yo nos tumbamos cada una en un sofá. Mientras conversábamos le dije: '¿Te puedes creer que aún no he mirado si me ha tocado algún décimo de la Lotería de Navidad?' Carmen me respondió: 'Dame los décimos, que yo te los miro en Internet' (...) Al final recuperé algo de lo que había invertido". 

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Sin embargo, no entraron en detalles acerca del conflicto familiar: "Por lo demás, no hemos hablado de nada. No quería que esa conversación se quedara en un partido de idas y venidas de reproches. Creo que, teniendo en cuenta lo que ha pasado, hay poco de lo que hablar y mucho por hacer".

Así las cosas, piensa que todos son responsables de sus actos y todas las partes saben muy bien cómo tienen que mover sus hilos para calmar las aguas: "Todo el mundo en esta historia sabe de lo que es responsable y yo ya he marcado los límites, incluso públicamente. Por eso, ya no hay nada que decirse, porque no lleva a nada bueno. ¡No me interesa eso! El dolor ha sido el dolor. No voy a coger el estandarte de ser la única que ha sufrido, porque quiero pensar que no ha sido así".

Pese a buscar la reconciliación familiar, las heridas no cierran tan rápido: "El sufrimiento ha existido y aún tengo esa herida dentro de mí". No obstante, sabe perdonar: "También sé que no se puede avanzar en la vida desde el rencor y que dejarlo atrás es la única manera de que todo vuelva a ser lo que siempre ha sido: una magnífica relación". 

De esta forma, también espera lo mismo de su hermana: "Este puzle no se reconstruye en uno o dos días y la voluntad por todas las partes será la única arma que recoloque de nuevo todas las piezas en su sitio".

Por último, reconoce que también se siente orgullosa de su hija por el paso que ha dado tras meses peleada con su tía: "Me siento orgullosa de mi hija, de que felicitara a su tía y la volviera a llamar tita, y no Carmen. Esto es un gran paso para todos, al igual que lo es que mi hermana le enviara un mensaje cariñoso a Alejandra", sentencia.

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