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Las palabras de Ángel Martín a Eva, la mujer que le ayudó a "superar" su "locura": "No me cansaré de agradecérselo"

"Si te interesan las cosas del cerebro, que sepas que en 2017 yo estuve ingresado quince días porque me dio un brote psicótico. Y, desde hoy, ya puedes reservar el libro en el que te cuento de qué va eso de volverse loco", confesó con naturalidad el que fuera presentador de Sé lo que hicisteis en septiembre de este año. Ángel Martín (44), cuatro años después, solo tiene palabras de agradecimiento para su mujer, la actriz Eva Fernández (48).

Así las cosas, siempre le estará agradecido por la ayuda que le brindó en el peor momento de su vida, cuando ni él, ni mucho menos ella, entendían lo que estaba pasando por su cabeza: "No me cansaré de agradecer a Eva que me ayudase a superar mi locura", asegura en una entrevista en ABC.

El autor de Por si las voces vuelven, libro en el que cuenta este episodio de su vida, asegura que "cuando estas en una situación como la mía tú crees que las cosas las haces porque son coherentes y todo el mundo lo va a entender. Solo es evidente para tu entorno cuando haces algo extremadamente llamativo. Aquel post en las redes sociales y aquella situación solo fue llamativo para mi chica y no para el resto de mi entorno".

Con "ese post" hace referencia al mensaje de felicitación que le escribió a su chica. Le dio la enhorabuena por participar en la taquillera Wonder Woman y la sorprendió con una fiesta con numerosos regalos y globos. Fernández nunca participó en aquella cinta de DC y entonces se dio cuenta de que algo andaba mal. Rápidamente, con ayuda de un amigo, lo llevó al hospital. Por aquel entonces solo llevaban diez meses de relación. 

"Mientras estas ahí ni siquiera sabes que está pasando porque vives en un lugar totalmente distinto, has entrado de una forma sutil, no notas nada extraño y empiezas a vivir en ese nuevo mundo. No hay nada llamativo, en mi caso había una voz que no me permitía compartirlo con nadie porque era un secreto que cada uno tenía que ir descifrando a su manera y a su ritmo", cuenta Martín, con la intención de visibilizar este tipo de problemas. 

Después, valora el empeño que Fernández tuvo con él a la hora de que se tomara la medicación y siguiera los pasos adecuados para recuperarse: "Al final es la que ha estado haciendo todo lo que yo probablemente no hubiera hecho, desde tener un control de la medicación y asegurarse de que te las tomas, asegurarte que tienes una vida más o menos estable, sigues comiendo y no te vas al pozo, tratando de animar cuando no eres capaz, es un proceso agotador".

Echando la vista atrás, todavía no asimila la suerte de tener a alguien como Eva a su lado: "Yo tuve suerte de que mi chica es alguien especialmente sensible y alguien con un sexto sentido para medir los tiempos y saber cómo hacer las cosas, pero también puede haber gente que lo hace de forma equivocada es especialmente delicada esa figura. Es muy complicado enseñarle a alguien como hacerlo porque hasta que no te ves en ese mundo es imposible dar pistas".

Ambos son muy discretos con su vida privada y las fotos de los en sus respectivos perfiles de Instagram se pueden contar con los dedos de una mano. Precisamente a finales de 2017, el año en el que ocurrió todo, ella dejó un significativo mensaje en sus redes que, años después, ha cobrado todo el sentido: "Que en 2018 sigamos siendo igual de gilipollas. Os deseo lo mismo a todos", escribió entonces, junto a un romántico selfie de los dos. "Pocos son tan honestos y valientes", expresó también en otra ocasión.

Eva publica algunas pinceladas de su vida personal en redes. A través de Instagram da fe de su pasión por el fitness y el poldance, entre otras actividades. También cuelga fotos artísticas e imágenes disfrutando del tiempo libre con sus amigas. Al mismo tiempo, a juzgar por sus publicaciones, es una gran aficionada a la moda.

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