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Día crucial para Ernesto de Hannover: arranca el juicio contra su hijo mayor

El ex de Carolina de Mónaco se siente cada día más integrado en su nueva vida en España, cerca de su hijo menor Christian, Sassa de Osma, de sus dos nietos y de su novia Claudia Stilianopoulos (48). No obstante, no todo son alegrías para él. Ernesto de Hannover (67) se enfrenta este jueves 25 de noviembre a un día crucial que puede cambiar su vida. 

Arranca el juicio contra su hijo mayor, Ernst August (38), fruto de la relación del matrimonio del aristócrata y su primera esposa, Chantal Hochuli (66). La cita tiene lugar en el Tribunal Superior de Hannover, en Alemania. Allí, el príncipe se enfrenta a su hijo mayor en un asunto de suma gravedad, tanto familiar como económico.

Entre 2004 y 2007, el príncipe donó a su primogénito propiedades importantes de la familia, como el castillo de Marienburg. El joven, en lugar de gastarse dinero en su costosa rehabilitación, lo vendió a la Administración por el precio simbólico de 1 euro, algo que enfadó enormemente a su padre, quien consiguió parar la venta. Asimismo, Ernesto acusa a su hijo de sustraer obras de arte y otros objetos de las propiedades donadas. Le acusa de "ingratitud grave" y exige que le devuelva lo que le había donado, algo a lo que su heredero se niega. Ernst August vendió también parte de una de las fincas de su padre, sin habérselo comunicado, algo que ya no tiene remedio.

El príncipe pide a su hijo 5 millones de euros para resarcir estas acciones, aunque el tema más espinoso de todo este embrollo judicial es que Hannover reclama a su hijo la devolución del palacio de Herrenhausen, donde el heredero vive con su esposa Ekaterina, y sus tres hijos. El palacio el origen familiar de la actual casa real británica, los Windsor. De Hannover, actual capital de la Baja Sajonia, salió en el año 1714 el príncipe Jorge Luis, el primer rey de la Casa de los Hannover, que se marchó a Londres con el título de Jorge I de Inglaterra, siendo su descendiente directa la actual reina Isabel II.

Solo las costas de este proceso son astronómicas, en torno a los 60.000 euros, lo cual explica que, a pesar del ingente patrimonio del noble alemán, haya puesto a la venta un piso de su propiedad en Francfort, por un millón y medio de euros.

No es su único frente abierto

El príncipe alemán también compareció este miércoles 24 en el Tribunal Superior de Linz, en Austria, donde conocerá si los magistrados aceptan que siga suspendida la condena a diez meses de prisión, aunque en libertad condicional bajo la prohibición de beber alcohol, la obligación de someterse a un tratamiento de desintoxicación y no pisar su finca en Austria, donde había agredido, no solo a los guardeses del pabellón de caza, supuestamente aliados con su hijo mayor para acabar con su vida, sino a los agentes que acudieron a la trifulca.

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El ex marido de la princesa monegasca, aún formalmente casado con ella, fue condenado el pasado marzo a someterse a todas esas obligaciones, pidió perdón por los daños causados, asumió su responsabilidad y se dispuso a cumplir la sentencia. En su defensa, alegó que estaba muy afectado después de haberse operado de cáncer y que se sentía muy solo y amenazado por el comportamiento de su hijo mayor, Ernst August, fruto de la relación del matrimonio del aristócrata y su primera esposa, Chantal Hochuli.

Ernesto de Hannover pasó algún tiempo en un centro para toxicómanos en Austria, donde recibía también tratamiento sicológico y dejó de beber alcohol. Al cabo de unas semanas, con permiso de sus médicos, viajó en algunas ocasiones a Ibiza durante el verano. Pero, para sorpresa de todos, el juez estimó el recurso de sus abogados y consideró que, dada la buena conducta del príncipe, dejaba en suspenso la condena. Ernesto podía viajar, regresar a Austria, dar por finalizada la terapia y hasta podía tomar alcohol, algo que no había hecho en todo el verano. Sus amigos españoles cuentan que su única bebida era cerveza 00 con limón.

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El tribunal de Linz se pronunciará la próxima semana sobre el recurso del príncipe y dictará sentencia. Puede considerar que Hannover sea libre de todas sus obligaciones judiciales. Pero también puede decidir que su rehabilitación no ha terminado. La prensa austriaca y alemana han recogido sus últimos enfados en Madrid, donde discutió en público con amigos y con su novia, y estas informaciones podían jugar en su contra.

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