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Agustín Pantoja no se libra de la venganza de su sobrino Kiko Rivera

Si Agustín Pantoja piensa que su sobrino Kiko Rivera va a parar su proceso judicial contra él, no va desencaminado. Pero el hijo de su hermana Isabel ya lo dejó bien claro anoche en Sálvame, sin inmutarse: "Mi tío ha hecho muchas cosas mal y le pediré explicaciones donde haga falta. Mi decisión es mirar por mi salud mental y lo mejor sería no entrar en guerra judicial, a mis abogados les he dado la orden de frenar, y si él no quiere hacerlo"...

Cuando su sobrino apareció en Cantora la noche de la muerte de su abuela, Agustín no se dignó a salir de su habitación para recibir el pésame de Kiko. Le ignoró completamente, algo que, aunque irrespetuoso, era de esperar, conociendo el talante del tito y su prepotencia supina.

En la mañana siguiente, si que hablaron, apenas un minuto, un simple "te acompaño en el sentimiento", y Agustín, rápidamente, pasó el teléfono a su hermano Juan.

Desde aquella mañana no se han vuelto a poner en contacto. Ninguno de los dos pone el menor interés en comunicarse. Las rencillas parecen incapaces de solventarse con un mero cara a cara.

La falta de sintonía es más que evidente. Kiko está convencido de que "mi tío manda en Cantora, todo pasa por sus manos. Incluso creo que mi prima Anabel habla mas con él que con mi madre. El gestiona todo lo de mi madre, es el filtro. A veces pienso que es una víctima de su hermano. Ella no salió bien de la cárcel y ahora, con la muerte de mi abuela, está peor. Le vendría bien ir a un psiquiatra. Está todo el día jodida, abrazada a las cenizas de mi abuela".

Por algo han bautizado el hermanísimo como el Rasputín de Cantora, la mano que mece la cuna de Isabel, el que pone e impone sus deseos. Pero con Kiko ha pinchado en hueso.

Kiko entiende que "debería poner todos sus asuntos legales en manos de un buen bogado y no delegar todo en manos de mi tío".

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