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María Teresa Campos descubre que el tamaño importa: en su nueva casa no le caben sus zapatos y vestidos

María Teresa Campos está feliz pero algo agobiada. En su mudanza se ha encontrado un problema con el que no contaba. Ella era muy consciente de que se iba de una mansión a un piso y que, por supuesto, el espacio disponible no es el mismo y que por tanto debía deshacerse de gran parte de los muebles a través de subasta, venta a anticuarios o incluso ponerlos en Wallapop. Pero en lo que no había caído hasta el momento de cambiarse de casa era con otro problemilla.

La periodista, de 80 años, no previó que su inmenso vestuario no entraría en los armarios empotrados de su nueva casa. En su casoplón de Las Rozas disfrutaba de un vestidor inmenso, que tantas veces ha enseñado en varios de sus programas, más armarios adicionales para guardar toda su ropa, pero en la nueva casa, que no es pequeña, solo dispone de armarios en las habitaciones. La mansión que acaba de vender tiene 1.615 metros cuadrados construidos sobre una parcela de 6.365 metros. La que acaba de alquilar (que no es un ático, como se ha dicho, sino un primer piso) tiene 160 metros y 140 de magnífica terraza.

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Durante años y años de profesión y de vida pública, María Teresa ha almacenado decenas de vestidos, trajes de chaqueta y zapatos de incalculable valor, más allá del sentimental, que ahora tendrán que terminar, muy a su pesar, en algún trastero porque en su nuevo piso sencillamente no entran.

Por este motivo, la comunicadora nacida en el protectorado español de Tetuán en 1941, está disgustada. Para ella, muchos de sus trajes tienen un gran valor. Ya sea porque son de algún reconocido diseñador para un acontecimiento importante o porque le trajeran mucha suerte en algún programa que fuera especial para ella. Es sabido por todos lo supersticiosa que es la madre de Carmen Borrego.

¿Nietas herederas?

María Teresa tiene un nieto, José María Almoguera, el único varón y menos conocido de los hijos de Carmen Borrego, y dos nietas: Alejandra Rubio la hija de Terelu, y la más conocida, y Carmen Almoguera, hija de Borrego y hermana del anterior. No es probable que al chico le interesen estas cosas de su abuela pero quizás, sus nietas hereden algunas de sus prendas o de sus zapatos de marcadas exclusivas. Siempre han sido la perdición de Teresa. Hasta creó una marca propia que no terminó de cuajar y tuvo que finiquitar para no perder más dinero. Como ella misma ha reconocido, nunca se le dieron bien los negocios. Lo suyo era estar delante de una cámara, que es lo que todavía desea. Mientras llega o no ese momento, Campos se afana en terminar de hacer cajas para convertir su nueva casa en un verdadero hogar.

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En la urbanización, muy cercana a la de Terelu, ya la conocen algunos de los vecinos y, al contrario de lo que le pasó en la de su hija, la han recibido encantados. Recordemos que, como contó en primicia este digital, María Teresa tuvo que desistir de su primera opción de casa en la misma urba que Terelu porque no la querían allí.

En ese sentido, ahora está feliz, aunque admiten desde su entorno que le hubiera gustado haber encontrado sitio en el mismo bloque que su hija para poder verla más. Es con Terelu con quien Teresa ha estado más en los últimos meses. Prácticamente todos los sábados los pasa con ella cuando el trabajo de su hija se lo permite. También han comido juntas en alguna ocasión e incluso han pasado alguna tarde jugando a las cartas entre amigos.

Chófer para todo: experto en mudanzas

Pero quien más la ha ayudado en los últimos meses, que no han sido fáciles para la periodista, ha sido el chófer Gustavo, su persona de máxima confianza. Es él quien ha organizado toda la mudanza y la ha ayudado con los traslados. Como de otras muchas cosas. Él es quien realmente la cuida, la protege y le resuelve sus problemas. De hecho, fue él quien la acompañó a ver casas. A pesar de estos inconvenientes, María Teresa está feliz. Por fin se ha quitado su casa de encima. Fue la casa de sus sueños pero con los años se convirtió en su peor pesadilla. Esta mansión ha estado a punto de arruinarla después de tantos años de trabajo muy bien remunerado. Teresa llegó a ser la periodista mejor pagada de España y ha estado a punto de terminar asfixiada económicamente por culpa de la casa que fue su gran apuesta personal.

Ahora, y tras años intentando quitársela de encima, cuando ya era un lastre, se ha mudado a un piso de Aravaca próximo a donde vive Terelu, quien también tuvo que desprenderse de su tríplex por ajustes económicos.

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La Terelu es una piedra en el zapato de su madre. Mucha fiesta, comilonas, viajes y derroche.

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