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El marido de la exprincesa Mako suspende el examen para ejercer como abogado y se complica su futuro en Nueva York

Nuevo contratiempo para los 'Harry y Meghan de Japón'. Kei Komuro, el marido de la exprincesa Mako, ha suspendido el examen para ejercer de abogado en Nueva York, lo que le dificulta su 'sueño' de empezar una nueva vida en la Gran Ciudad junto a su esposa.

Mako y Komuro se daban el 'sí quiero' hace una semana en Tokio tras un noviazgo que ha estado repleto de dificultades debido a sus diferentes estatus sociales. El objetivo de los recién casados era mudarse a Nueva York tras la celebración de la boda, donde Komuro quiere trabajar como abogado.

El marido de la sobrina de Naruhito finalizaba el pasado mes de mayo sus estudios de Derecho en la Universidad de Fordham y había empezado a trabajar como asistente legal en un bufete neoyorquino. Sin embargo, para poder ejercer como letrado en esta ciudad es necesario aprobar dicho examen. Según informa el diario Japan Times, el joven se presentó a la convocatoria de julio, pero su nombre no digura en la lista de aprobados que publicaba este fin de semana la junta de examinadores de Derecho de Nueva York.

El citado medio explica que Komuro ha expresado a su entorno su intención de presentarse a la próxima convocatoria, que tendrá lugar en febrero. Hasta ese momento, sus planes son seguir trabajando como asistente legal, pero si vuelve a suspender podría complicarse su futuro en Estados Unidos.

La princesa Mako ha dejado de ser miembro de la familia imperial japonesa al casarse con un plebeyo. Con este enlace, la sobrina del emperador renunciaba a la dote millonaria que reciben las mujeres de esta familia en la misma situación, por lo tanto, tendrán que ganarse la vida por sus propios medios.

El pasado 26 de octubre, el país nipón vivía un momento histórico. La princesa Mako, nieta de los emperadores eméritos y sobrina de Naruhito, ha contraído matrimonio con Kei Komuro, un ex compañero de universidad plebeyo por el que renuncia a su título real, a su status y a todas las joyas que la familia imperial le ha regalado en sus 30 años. Es la primera integrante de la familia imperial de Japón que rompe con la tradición desde la II Guerra Mundial.

De acuerdo con las leyes japonesas, los miembros femeninos de la familia imperial pierden su estatus al casarse con un "plebeyo". La vergüenza que abochorna al mundo es que los miembros masculinos no dejan de ser príncipes cuando contraen matrimonio con una mujer sin sangre azul.

Mako asumió las consecuencias de enamorarse de Komuro hace ya nueve años, cuando se conocieron en la Universidad Internacional Católica de Tokio. Se prometieron en 2017 pero las críticas han obligado a la pareja a retrasar su gran día, entre ellas, un escándalo relacionado con la madre del novio, a la que un ex amante acusó de deberle 30.000 euros (en Japón es una deshonra contraer una deuda con otra persona).

Esta boda ha suscitado comparaciones con los duques de Sussex, lo que les ha valido a los recién casados el apodo de los 'Harry y Meghan de Japón'. Al igual que la actriz, Komuro ha sido objeto de un intenso escrutinio desde que se anunció su relación con la nieta del emperador del Japón.

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