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Kiko Rivera y sus despreciables maniobras contra Anabel Pantoja para engordar su exclusiva

Si no eres un Pantoja es difícil que entiendas cómo funcionan, pero el método Pantoja siempre pasa, ocurra lo que ocurra en sus vidas, por dar una jugosa exclusiva, como hará la próxima semana Kiko Rivera. En ella, el hijo de Isabel Pantoja arremete duramente contra su prima. ¿Por qué? Porque no le ha gustado que siguiera adelante con la boda en lugar de actuar como él, quien, en duelo por su querida abuela, a quien no veía desde hace más de un año, decidió quedarse en casa.

Pero lo que no sabe la gente es que esta exclusiva estaba pactada antes de que se muriera doña Ana y de que se celebrara la boda. Y que, de una manera u otra, Anabel Pantoja iba a ser su víctima. Kiko siempre busca un culpable: las drogas, su hermana, su madre, su tío Agustín… Él nunca tiene la culpa de nada. Ahora le tocaba a Anabel, de quien no soporta que tenga más protagonismo que él.

Esta polémica que se ha sacado de la manga la empezó a idear en su cabeza antes de la boda. Kiko se ha dado cuenta que en el último año se ha hecho millonario atacando a su madre y a su tío Agustín. Sabe que sus guerras familiares le generan importantes beneficios. Por eso aprovechó la situación para sacarse de la chistera un cabreo y una polémica sin sentido. Que él no quisiera ir a la boda es entendible, que deje de hablar a su prima y a su hermana por no hacer lo que él, no. Pero es que su tensión con ellas empezó en La Graciosa, no tras visitar Cantora como ha querido hacer ver.

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Cuentan a Informalia que él ya decidió poner distancia en la isla. De hecho, a Paquirrín ya no se le vio junto a ellas en el aeropuerto de Lanzarote cuando emprendieron su viaje a Cantora para estar junto a Isabel Pantoja. Está bien asesorado. "Se alejó de ellas, estaba iniciando lo que en su cabeza había orquestado para volver a dar una entrevista con sustancia", asegura a este medio una persona que ha vivido muy de cerca todo lo que ocurrió esos días en el clan Pantoja, boda incluida. No solo eso, según nos cuenta nuestra fuente, "Kiko tenía su asiento en el avión junto al de su hermana, pero se negó a sentarse con ella y se fue a otro".

"Nadie entendía lo que estaba sucediendo con Kiko. Y menos aún se entiende cuando, según él, su cabreo se produce al llegar a Cantora y ver el recibimiento que le dio su madre. Mentira. Su comportamiento distante, incluso borde, con su hermana y su prima se produce ya en La Graciosa. Él se ha buscado una excusa para engordar su exclusiva. Ha utilizado la muerte de su abuela, pero si no se hubiera producido hubiera encontrado otra", indica esta persona bien sabedora de lo que se está cociendo.

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Por otro lado, otra fuente, conocedora de las negociaciones entre Kiko y la revista donde se verá la entrevista, desvela a Informalia que el hijo de la tonadillera ha renegociado la exclusiva. Viendo la que ha montado y el momento oportuno del fallecimiento de su abuela, le ha dicho a la revista que ahora la entrevista costaba más dinero. De hecho, hay quien asegura que Paquirrín ha puesto todo de su parte para generar la máxima expectación posible y así subir el abultado caché que podría superar los 50.000 euros.

Eso sí, Kiko hará solo la exclusiva. Todavía no están las cosas como para posar con su madre. Además, nos aseguran que eso sería en otra revista y no en Lecturas y por una cifra muy superior a los 75.000 euros que comentó Patiño. "Isabel ahora mismo no está para hablar. Y cuando lo ha estado, no ha querido siendo cifras astronómicas", apunta una fuente cercana a la tonadillera. "Primero tiene que recuperarse y tratar de solucionar algunos de los frentes que tiene abiertos. El más gordo con su hijo. De ahí que le urja verle y hablar con él", afirman.

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