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Concha Velasco se abre en canal y confiesa su intento de suicidio que salvó Buenafuente: "Quería dormirme"

Un día después de retirarse de los escenarios en el Teatro Bretón de Logroño, Concha Velasco ha repasado su prolífica carrera y su intensa vida amorosa en el espacio Lazos de Sangre. La actriz, que ha atravesado momentos realmente duros a lo largo de sus 81 años, recordó algunos de ellos y también sus amores, especialmente el que nunca pudo conseguir: Manolo Escobar.

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Concha se define como "la malquerida, yo he amado mucho más de lo que me han amado". Sáenz de Heredia, Juan Diego o su amor platónico, Manolo Escobar: "Me gustaba mucho, cuando me cantó se me cayeron las bragas al suelo. Decir eso es una ordinariez, pero también lo dijo Pretty Woman", ha dicho entre risas.

Y Fernando Arribas, el director de fotografía, padre de su primer hijo, a quien estuvo a punto de perder: "Fui madre soltera y para la época fue tremendo, yo ya tenía 36 años, pero quedarme embarazada fue terrible. Fui a un señor a que me lo quitara y cuando estaba en la mesa a punto de hacerlo dije 'No, yo quiero tener este niño". Ese niño fue Manuel, y le dio un hermano, Paco, cuando se casó con Marsó. "Mis hijos son lo mejor de mi vida".

La chica Ye-Yé ha recordado algunos episodios oscuros de su vida, como su intento de suicidio. Sucedió en 2010, cuando Paco Marsó, padre de su segundo hijo, la dejó, arruinada, por una mujer más joven. "Había perdido mi casa, vivía en un hotel y una noche vi en la tele a Paco diciendo que nunca había estado enamorado de mí. Yo cogí todo lo que había en el minibar, me tomé todo los frascos de pastillas que tenía... No me quería suicidar, solo dormirme y descansar". La salvó Andreu Buenafuente: "Yo puse a Buenafuente en la tele, porque me encantaba, y empecé a reír, a reír y a llorar, y me dio un ataque de tos, lo vomité todo y me di cuenta de lo que había estado a punto de hacer. Llamé al médico del hotel y me dijo: 'Se ha hecho usted un lavado de estómago viendo a Buenafuente".

"Le tengo miedo a la soledad"

Simpática, decidida, valiente y artista, Concha asegura que aprendió a cantar antes que hablar. "Yo siempre supe que quería ser artista y mi familia siempre me apoyó. Éramos muy pobres, tanto que mi madre me pintaba los pies con tinta para que no se viera que no llevaba zapatos". Su tesón la llevó al Conservatorio y la Escuela de Baile: "Mi madre me esperaba por la noche con agua caliente y vinagre para lavarme las heridas de los pies, el baile de puntas es muy duro", recuerda.

Ahora, con una vida llena de sonrisas y lágrimas a sus espaldas, asegura: "Todo el mundo cree que me conoce pero yo engaño muchísimo, me conozco yo y el de arriba, ni mis hijos me conocen". Afirma que su carácter, pese a lo que ven los demás, es solitario y que es muy rencorosa: "Hay personas que me han hecho mucho daño. A Paco (su marido le fue infiel, la dejó y la llevó a la ruina) no pude perdonarlo en vida, lo hice cuando murió".

A sus 81 años, y tras haber pasado por un cáncer y una peritonitis que la mantuvo diez días en coma, afirma que no le tiene miedo a la muerte: "Ahora tengo miedo a la soledad, a la oscuridad. Tenía unos ataques de pánico tan grandes que me aprendía las guías de teléfono".

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