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Koeman, al borde del despido: así es el "tiki-taki" de su vida personal

El Barça no pasó del empate ante el Granada este lunes en el Camp Nou y la situación de Ronald Koeman, entrenador culé, es crítica. El holandés está contra las cuerdas. Los resultados no son buenos, el estilo no convence y, para colmo, tampoco cuenta con el apoyo del presidente, Joan Laporta, con el que libra una guerra en la que no faltan pullas, indirectas y filtraciones.

Preguntado por el juego del equipo y por la ausencia de aquel "tiqui-taca" de Pep Guardiola que enamoró a todos los amantes del fútbol, Koeman rebautizó el término y enfadó aún más a los seguidores blaugranas: "Si ves la lista de hoy, si ves la convocatoria... ¿crees que hay que jugar al 'tiki-taki?", respondió al periodista.

En estos duros momentos y con su futuro más en el aire que nunca, Ronald se apoya en su mujer, Bartina, con quien se casó el 27 de diciembre de 1985. Desde entonces, no se han separado. En mayo de 2020, el entrenador sufrió un infarto y fue operado de urgencia y, a su lado, como siempre, su esposa. Ambos superaron este percance de salud juntos.

No era la primera vez que se enfrentaban a un problema médico. Hace unos años, Bartina padeció un cáncer de mama y se apoyó en su marido, quien comenzó una batalla contra el tabaco en su país de origen. Fruto de su unión, nacieron tres hijos: Debbie, Ronald Koeman Jr y Tim.

La primogénita Debbie vive en Amsterdam junto a su marido, Jesse Tunderman, a quien dio el "sí, quiero" en Mallorca en julio de 2018. Tienen una hija, llamada Luna. Su segundo hijo, Tim, se dedica al negocio de cosmética fundado por su madre en Holanda, Skin Cosmetics, y cuenta con venta online y tienda física ubicada en Oosterbeek, al este del país. Está casado con Chloe van der Kerkhof, estilista y bloguera de moda holandesa. Junto a ella tiene a Xavi, el primer nieto de Koeman, nacido en 2019. Por su parte, el pequeño Ronald Jr ha seguido los pasos de su padre en el fútbol, pero con poco éxito. Juega en la segunda holandesa como portero del Telstar Velsen. 

Bartina y Koeman son felices en Barcelona. Sin embargo, la decisión de continuar allí no depende de ellos. Todo queda en manos de Laporta, que nunca creyó en Koeman, pero se vio obligado a confiar en él porque no logró encontrar un sustituto de garantías en verano.

Dardos entre Laporta y Koeman

Hace unas semanas, el presidente lanzó un nuevo órdago a su entrenador, proponiéndole ampliar su vínculo con el club, que termina el próximo año, pero condicionando la renovación al cumplimiento de sorprendentes obligaciones como su forma de jugar o la presencia de canteranos como Riqui Puig, en quien Koeman no confía, entre otros puntos.

Este ofrecimiento, unido a diversas declaraciones públicas de Laporta, enfadó a Koeman, quien contraatacó en declaraciones a la televisión pública neerlandesa NOS: "La semana pasada sucedió algo que creo que no está bien. Estaba sugiriendo que el entrenador no tiene todo el poder. Habló demasiado y no fue prudente en dos ocasiones", declaró el exfutbolista del Barça, antes de dejar un contundente mensaje: "Gracias a mí este club tiene futuro".

La réplica de Koeman dejó aún más tocada su relación con Laporta, según comentaron desde el entorno del abogado: "Koeman se ha autodestruido. Laporta lo mantiene contra toda lógica y se lo paga creando incendios y más incendios", dijo en Twitter Lluis Carrasco, cercano al presidente.

Enric Masip, adjunto a la presidencia del Barcelona, también respondió a Koeman, en unas palabras que parecen dirigidas por el mismo Laporta: "El club tiene futuro gracias al cambio de junta directiva y Presidente que cambió el desastre. Podía haber sido el final del club. No es una frase hecha, es una realidad que el Barça no podía pagar las nóminas. Gracias a la moción de unos valientes y a unos valientes por entrar", declaró en Twitter.

El problema del dinero

Pero, si la relación entre ambos es tan mala, ¿por qué no rompen su vínculo? Pues bien, resulta que si Laporta prescinde de Koeman tendrá que indemnizarle con unos 13 millones de euros o incluso más. El holandés tiene una ficha anual de 7,2 millones de euros, por lo que, en el caso de no continuar, el club deberá abonar esa cantidad al técnico si decide cesarle.

Esta cantidad se une a los 5,8 millones de euros de penalización que tendrá que pagar el Barcelona a la KNVB (Federación Holandesa de Fútbol). Y es que en el momento de su fichaje, Koeman era entrenador de Holanda. Por tanto, se acordó que el club azulgrana pagaría dicha cifra en el caso de que no cumpliera con la totalidad del contrato. Perder este dinero sería dramático para la ya maltrecha economía del Barça, factor clave a la hora de mantener al míster neerlandés... al menos hasta el momento.

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