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Susanna Griso es feliz separada: "En lo personal estoy en un momento bastante dulce"

Susanna Griso (51), tras deslumbrar con un lookazo en los Premios del Club Internacional de Periodismo esta semana, ha concedido una de sus entrevistas más sinceras. La presentadora ha recordado su infancia y también ha hablado sobre el momento en el que se encuentra en el terreno profesional y también a nivel personal. Hay que recordar que a finales del año pasado se separó del periodista y guionista Carles Torras tras 23 años de matrimonio.

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En primer lugar, retiene en su memoria tiernos momentos de su infancia. Eran siete hermanos, todos mayores que ella, y estaba muy unida a sus padres, ya fallecidos: "Recuerdo a mi padre cogiendo telllinas en la playa, que en esa época había entre la arena. Y luego comiendo el aperitivo después de hervirlas en casa. Era un apartamento de playa de un edificio de estos así altos. Una quinta planta, sin ascensor y vivíamos muchos hermanos ahí, todos como en una comuna", confesó en la madrugada de este viernes en El Faro, de Cadena Ser. 

Al ser la pequeña de siete hermanos (dos ya han muerto), pronto comenzó a convivir también con el nacimiento de sus sobrinos: "Mi reinado duró muy poco porque soy la pequeña de siete hermanos y la mayor de catorce sobrinos. Inmediatamente llegó la siguiente generación y realmente se me contempló poco. Fui fenestrada y destronada", aseguró entre risas.

"Mi hermana mayor tendría ahora 75 años o 76, es mucha distancia", añadió, recordando a su confidente, que falleció tras varios ictus.

Sobre su propio nacimiento, recordó que su llegada al mundo fue totalmente inesperada: "A mí no me esperaban. Fueron seis relativamente seguidos y luego cuando mi madre ya se relajó empezó a pensar: 'Esto ya es la menopausia'. Además, la pobre había tenido unos cuantos abortos en los últimos años y bueno, pues no le dio mucha importancia hasta que empezó a ver que 'Esto sigue, esto sigue'...". 

A continuación, la comunicadora desveló que en diferentes aspectos se parece a su progenitor: "A veces me reconozco en mi padre porque tenía mucha energía, nunca se cansaba. Le recuerdo hasta el último día haciendo apaños en casa y subiéndose a los sitios más complicados. Era una cosa como muy de riesgo. Él no sentía los años. Yo a veces no conozco mis propios límites, soy como muy bruta, cuando me pongo a correr o a trabajar y no me doy cuenta de que pasan las horas... Es cómo que no te escuchas mucho. Tengo esa energía por las cosas que me apasionan y mis hermanos veo que también".

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Acerca de su progenitora, habló de la profunda admiración que sentía y siente por ella: "Yo estaba prendada de mi madre. Siempre he pensado que suerte he tenido con una madre así. Me tomo como un piropo que me digan que les recuerdo a ella. Era maravillosa, con una tolerancia impresionante, que lidió con situaciones muy complicadas en su vida. Una superviviente nada, tuvo que vivir una guerra, una posguerra, un exilio. A pesar de todo siempre estuvo ahí, con una sonrisa, tuvo que superar la educación austera de la época...". 

Lo que más valoraba de ella era su capacidad de ayudar a los demás: "Mi madre tenía su propia agenda, viajaba mucho. Viajó hasta el primer ictus que la dejó en una silla de ruedas. Presidió una organización internacional que ayudaba a la mujer. Una organización católica que ayudaba a las mujeres de la época porque se habían quedado embarazadas, porque habían tenido una relación con alguien que no aceptaba su familia... Estaba muy involucrada con esta organización que trabajaba en España y tenía la sede en Suiza. Ella cuidaba y mimaba mucho sobre todo Latinoamérica". 

Su vida de soltera 

En su charla con Mara Torres, aseguró que en su vida personal se siente plena: "Estoy en un momento bastante dulce en lo personal, indudablemente". Sus hijos le llenan de cariño: "Tengo dos hijos biológicos, una niña adoptada y tengo un ahijado de Ghana". Mireia tiene 14 años y Jan 17. A la pequeña Dorcette, una niña de origen africano, la adoptaron hace 6 años.

Lo que le cansa de su rutina y sus ganas de seguir dando 'guerra'

A nivel profesional, tras quince años en Espejo Público y casi treinta en televisión, comienza a estar cansada de las sesiones diarias de chapa y pintura: "Hay una parte que para las mujeres es un pelín larga, la de maquillaje y peluquería. Se me hace pesado después de treinta años maquillándome a diario".

Por otro lado, también ha hablado del respeto que le tiene a los galardones que ha recibido a lo largo de su carrera, entre ellos dos Premios Ondas, un Micrófono de Oro y una Antena de Oro: "Los premios siempre me abruman porque pienso que nunca los merezco. Siempre pienso por qué y de verdad que no es falsa modestia. Te suponen un plus de responsabilidad y te ponen el listón muy alto. El reconocimiento, la audiencia es una parte la verdad que muy dulce y muy amable, pero también tienes que lidiar muchos momentos con audiencias más duras y con críticas. Te diré que ese reverso de la moneda es el que más te enseña. El éxito y el fracaso son impostores y hay que mantener la mente fría ante estas situaciones". 

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Sobre la maquinaria que hay detrás de los medios de comunicación, se siente algo decepcionada por "la falta de compañerismo que hay a veces en esta profesión": "En las redes descontextualizar tus palabras es muy fácil. Se cuelga un titular que evidentemente busca una repercusión en clicks y piensas: '¿Cómo puede ser que un compañero entre a machete a criticar una determinada declaración que está cortada y que no responde a la declaración que yo he hecho'?. Y si además te tomas la molestia de leerte el artículo entero o me preguntas a mí y ves qué ha pasado en ese programa... A veces te decepciona porque yo no soy de disparar rápido y menos a un compañero. Te sorprende cómo a veces algunos tienen tantas ganas".

Por este motivo, aseguró que en ocasiones no se ha sentido respetada, aunque trata de no llevarse los problemas del trabajo a casa: "A veces me he sentido injustamente tratada. No ha sido mucho en quince años en Espejo Público. Me doy cuenta de que cuando ocurre pasa rápido y no le doy demasiada importancia. Antes tenía cierta sensibilidad, pensaba que me costaría mucho dedicarme al periodismo". 

No obstante, en resumidas cuentas, el balance de su carrera es positivo y sus ganas de seguir en primera plana se mantienen intactas: "En lo profesional estoy peleona, tengo muchas ganas de batallar. Hay muchas cosas que contar y con muchas ganas de salir de esa zona de confort que inevitablemente todos siempre buscamos. Creo que además estoy obligada a ser crítica con el poder y muy empática con los vulnerables", sentenció.

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