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Carmen Lomana asegura que Sánchez "miente" y que "se ha pegado con superglue al sillón de Moncloa"

Carmen Lomana se ha sincerado en una entrevista en la que ha hablado de todo: del presidente del Gobierno, de Vox, de su propia imagen e incluso del fenómeno paranormal que vivió tras la muerte de su marido siendo ella "muy joven". Una vez más, sus titulares no han pasado desapercibidos.

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La socialité ha charlado con Saúl Ortiz en 20 minutos. La política es uno de sus temas recurrentes y en esta ocasión no ha sido menos. Aunque algunos lo piensen, ella aclara que no vota a la formación de Santiago Abascal: "Soy liberal y librepensadora. No soy de Vox. No soy nada sectaria".

Por otro lado, tal y como ha manifestado en reiteradas ocasiones, Pedro Sánchez no es de su agrado. No obstante, valora positivamente algunas de sus gestiones: "A Pedro le apoyé durante un tiempo porque creo que, en contra de lo que se ha dicho, no dejó tirados a los españoles en el peor momento de la pandemia. El Gobierno buscó la forma de que la gente no muriera de hambre a través de los ERTE y los préstamos ICO".

Lo que no le gusta del socialista es lo siguiente: "Pedro tiene mucho encanto, pero miente mucho. Se ha pegado con superglue al sillón de Moncloa y tiene poca empatía con España. Hay que saber disculparse y ser agradecido".

La vida de Carmen Lomana

La socialité asegura que por bandera lleva la verdad: "Estoy hecha de cualquier cosa menos de mentira. Soy un material resistente que gana pulsos a la vida. Aunque la frivolidad forma parte de la inteligencia, no soy tan frívola como dicen. Me río de mi misma y soy comprometida. Yo no paso de nada".

Por otro lado, dice que está "harta" de justificarse "ante cualquier cosa" que dice o hace, aunque pasa de las críticas y los comentarios que según ella no son ciertos: "Aunque no me gusta presumir, a gran parte de la gente que me critica le doy mil vueltas en muchas cosas".

De esta forma, así se define: "Soy real, soy lo que ves. Al principio, los medios me vendieron como una coleccionista de arte, como una millonaria casi inaccesible y muchas veces he tenido la necesidad de desmontar todas esas historias. En este país lo mejor es que las cosas te vayan mal, parece que hay que esconder la felicidad para no caer mal. La pena es muy rentable".

A pesar de que le va bien económicamente, deja claro que no es 'del todo' millonaria: "Depende de con quién me compares. Ahora mismo no tengo deudas con nadie, pero sí sé lo que son. Hubo un tiempo que tuve problemas con Hacienda. Soy humana".

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Sobre las informaciones que se vierten sobre ella, recuerda que durante un tiempo algunas personas famosas filtraban a sus espaldas noticias falsas sobre su vida: "Durante un tiempo hubo dos o tres personas que utilizaban a periodistas para esparcir bulos sobre mí. Intentaban desprestigiarme y despreciarme. No fue fácil. Pude haber hecho lo mismo, porque yo sí tengo información sobre ellas, pero jamás entraría en esos juegos. Yo prefiero hacer fiestas en mi casa, presentar a amigos en sociedad, que se relacionen entre ellos… lo hice con Esther Doña, por ejemplo". 

La muerte de su marido, el peor momento de su vida

Carmen sigue sin 'superar' el dolor de la muerte de su marido, Guillermo Capdevila, en un accidente de tráfico: "Tengo días muy malos, de mucha nostalgia y melancolía, de no querer levantarme de la cama, pero me educaron en que todo eso debe vivirse en la intimidad. Enviudé muy joven y, aunque el duelo está superado, muchas veces me entristece, es una cicatriz que duele. Lo tengo muy presente". 

En esta misma entrevista recuerda un extraño episodio que vivió tras la muerte de su gran compañero de vida: "Esto es muy íntimo, pero sí. A la semana de fallecer, después del entierro, me desperté por un fuerte ruido. Pensé que se había caído una lámpara y de repente le vi. Era su energía, su cuerpo, pero era intangible".

Así las cosas, esta energía la removió por dentro: "Sentí una gran pena porque no me transmitió calma, sino mucha tristeza. Me dijo que era un horror lo que nos había sucedido y tuve miedo. Sé que me besó porque noté cierta electricidad en mis labios. Le dije que me estaba asustando y se marchó. Creo que se despidió de mí. Después de aquello, le he sentido cercano mucha veces, los que ya no están son nuestros ángeles". 

Sobre el amor y el sexo

Acerca de los grandes placeres de la vida asegura que no son una "ordinariez" con la edad: "En absoluto, son bendiciones. Cumplir años no significa que nos convirtamos en ángeles. El sexo es un regalo de la vida, nunca puede ser una ordinariez", sentencia.

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