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La exnovia del juez Pedraz alega "enemistad manifiesta" para no coincidir con él en el juzgado tras su romance con Esther Doña

El juez Santiago Pedraz y la abogada Silvia Córdoba vivieron una intensa relación durante unos dos años. En 2018, recién divorciado de la periodista Paula Arenas, con la que estuvo casado durante 20 años y tiene un hijo de diez, él rehízo su vida con la letrada, a quien presentó en sociedad en la inauguración de la temporada del Teatro Real.

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Pedraz y Córdoba tenían planes en común, incluso valoraron la idea de comprarse una vivienda juntos. Sin embargo, lo suyo se terminó en este 2021 en el que el magistrado ha vuelto a enamorarse, en este caso, de Esther Doña, la viuda de Carlos Falcó, fallecido el 20 de marzo de 2020 por coronavirus.

La desazón por la ruptura y la nueva relación de Pedraz con Doña, aireada cual adolescentes en las redes sociales, ha supuesto un duro varapalo para Silvia, quien ha protagonizado un problema judicial con Santiago a causa de un recurso para no coincidir con él en los juzgados alegando "enemistad manifiesta".

Vayamos por partes. Todo comenzó el 23 de diciembre de 2020, cuando el juez Pedraz coincidió en una causa en la que su novia actuaba como abogada, por lo que decidió abstenerse de llevar ese caso debido a su relación en base al principio de "preservar la imagen de imparcialidad del sistema judicial como expresión del Estado de derecho".

Una vez finalizada su relación con Silvia, Pedraz pidió seguir como instructor de la causa al considerar que no tenía ya motivos por abstenerse, algo que choca frontalmente con la idea de su ex. Según cuenta ABC, Silvia ha recurrido la decisión de Pedraz, pero además ha alegado "enemistad manifiesta", basándose en el derecho de imparcialidad judicial como garantía fundamental en un Estado de derecho.

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Ante el recurso de su ex, amparado en el artículo 24.2 de la Constitución que establece que el juez no puede tener "ninguna relación que pudiera enturbiar su imparcialidad", el novio de Esther Doña ha decidido de nuevo abstenerse y no seguir al frente de la causa en la que Silvia actúa como abogada.

Este conflicto judicial deja entrever que el final de la relación entre ambos no fue precisamente idílico. Fuentes cercanas a la pareja comentan al mismo medio que este revés amoroso no ha sido nada fácil de digerir para Córdoba, quien estaba muy ilusionada con él.

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