Actualidad

Ana Obregón desvela el gran secreto de Aless Lequio: "Estaba escribiendo un libro que yo acabaré"

Ana Obregón está viviendo un "verano horrible multiplicado por dos", según ella misma asegura. La muerte de su madre se une a la tragedia de su hijo, Aless Lequio, lo que ha dejado en una situación muy delicada a la actriz. En estos duros momentos, se encuentra refugiada en Mallorca junto a su padre, Antonio García.

Desde allí concede una entrevista a Hola en la que desvela que su hijo estaba escribiendo un libro cuando murió. Ella terminará el trabajo y pronto saldrá a la luz: "Cuando le diagnosticaron el cáncer, empezó a escribir un libro y me lo contó cuando estábamos allí solitos, en Nueva Jersey. Era un no parar: le daban quimioterapia y encima, para estar bien, escribía y trabajaba. Entonces, empezó a escribir este libro", explica.

Lea también - Ana Obregón recuerda a su hijo Aless el día que hubiera cumplido 29 años: "Daría mi vida por abrazarte una vez más"

El libro se va a titular El chico de las musarañas porque él era siempre muy imaginativo y tenía mucho sentido del humor. "Me contó que la historia que estaba escribiendo era medio lo que le estaba pasando y lo que no, sobre un chico al que le diagnostican cáncer y se reúne con cuatro vocecitas en su cabeza: uno es el más bueno, otro el más razonable, y discute temas del día a día como la amistad, el amor, la familia, la constancia, el odio, etc. Aless me leyó algún párrafo en Nueva Jersey y me pidió que le pusiera en contacto con la editorial Planeta para publicarlo", cuenta.

Sin embargo, al volver a España, dejó el proyecto de lado: "Ya cuando volvimos a España todo parecía ir bien; aunque seguía con quimio, parecía que se iba a curar y volvió a trabajar como un loco y ahí lo dejó. Después, cuando pasó todo, yo me acordé de su libro, pero lo tenía en su ordenador y he tardado seis meses en dar con la contraseña. Solo le dio tiempo a escribir tres capítulos, pero mi idea es integrar su libro en algo que pudiera escribir yo", declara Ana.

Lea también - Ana Obregón se recompone: su reaparición en televisión tras la muerte de su madre

Con este libro, la bióloga quiere ayudar a la fundación de Aless y a todos aquellos que pasan por un trance tan duro como el suyo: "Escribir un libro no es para lucrarse de la muerte de una persona, sino para ayudar, y lo quiero hacer para ayudar a la fundación de Aless. Me está ayudando mucho Nacho Ansorena, el socio de Aless. Él ha hecho un logo que es tan bonito, con la gorra… También quiero que sirva para las personas que han perdido a un ser querido, que les pueda ayudar. El dolor que yo tengo no es mi dolor, sino el suyo. Le quedaba todo. Tenía tanto talento, ternura, generosidad, solidaridad… Estoy descubriendo todos los mensajes que le enviaban lo enfermos de cáncer y cómo él los respondía, con tanto amor, tanta generosidad, estando él en las últimas semanas de su vida", confiesa.

Eso sí, Obregón reconoce que aún no ha podido empezar a escribir, pero que sí tratará de hacerlo: "Cada vez que me siento, me bloqueo, no hay palabras, no puedo empezar. Me compré un ordenador, me vine aquí, me senté y sé que, cuando pase el duelo de mi madre, empezaré por el principio. Sé el principio y sé el final, pero me falta todo lo del medio. He tardado seis meses en poder leer lo que él había escrito, porque no me sentía con fuerzas, y lo he leído aquí, en Mallorca, y es increíble", admite.

Ana cuenta que está pasando un verano muy complicado junto a su padre, quien debido a su avanzada edad le pregunta muchas veces por su madre. Le dicen que está en Madrid para evitar más dolor. La ex de Alessandro Lequio trata de llevarlo lo mejor que puede: "Aquí estoy, cuidando de mi padre y animándolo y, la verdad, yo no estoy para animar a nadie, estoy más para que me animen a mí. Me está costando la vida". Pese a ello, siente que su hijo está presente cada día: "Aquí vienen a verme dos gaviotas todas las mañanas. Te mandan señales".

La actriz no ha podido afrontar esta segunda muerte, ya que aún está "en el duelo de su hijo". "A mí mi mami me tiene que perdonar muchísimo. Yo no puedo entrar en el dolor de mi madre porque estoy en el de mi hijo, y todos los días le pido perdón porque no puedo, no puedo. Yo creo que ella lo entendería, claro", mantiene.

Además del libro, Ana centra sus esfuerzos en sacar adelante la fundación de Aless: "Me está dando la vida y en septiembre espero que esté registrada. Alessandro, padre, está también muy involucrado. Yo seré la presidenta, Alessandro el vicepresidente y Nacho Ansorena el secretario, que me está ayudando mucho. Ya tenemos el proyecto Imperas, focalizado hacia los sarcomas en niños y jóvenes. En España no hay dinero para investigar y se necesita muchísimo", cuenta.

A pesar de todo el sufrimiento, Ana saca una lectura final positiva: "Ya no tengo miedo a morirme, es más, si me muero mañana, estaré feliz. El ser humano no es libre porque vive con miedo. A mí no me puede pasar ya nada más. Así que soy libre, he conocido la verdadera libertad. Me he dado cuenta de que tengo que buscar razones para vivir, porque no vivo, no tengo ilusiones, así de claro. Lo único que me hace ilusión es ayudar a los demás y la única forma es a través de la fundación de Aless", remata.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.