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Diana Morant, la ministra nieta de unos criados que compra en la Milla de Oro con ayudante, guardaespaldas y chófer

La sustituta de Pedro Duque en el gobierno de Pedro Sánchez juró su cargo hace apenas diez días pero ya disfruta de las ventajas de ser ministra. Este martes, Diana Morant ha pasado la tarde de compras en Serrano, una de las zonas más exclusivas de Madrid, conocida como la Milla de Oro. Lo ha hecho acompañada de su ayudante, que se ha ofrecido muy amablemente a llevar sus bolsas, de dos fornidos guardaespaldas y de un chófer que la esperaba a la puerta del local de Massimo Dutti. La ex alcaldesa de Gandía, que también ha visitado Uterqüe, ha renovado su armario de cara a su nuevo cargo y la exposición mediática que conlleva. Este fin de semana, por ejemplo, concedió una entrevista en televisión para darse a conocer a los votantes: "Sé de donde vengo, mi madre era hija de criados".

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Morant, de 41 años, se crio en un barrio muy humilde de Gandía y lleva las Fallas en la sangre. Se graduó en Telecomunicaciones en la Politécnica de Valencia, pero se metió en política después de tres años trabajando en la empresa privada. "Yo sé de dónde vengo, porque mi madre me lo ha dicho en muchas ocasiones. Mi madre es hija de criados, porque en Gandía, hace simplemente dos generaciones, había criados y señoritos a los que servir. La sacaron del colegio porque era mujer y su destino, por su clase social, era coser y hacer cosas de casa", desveló la ministra en La Sexta Noche. A ella fue a la primera que le dio la noticia de su nombramiento: "Cuando se lo conté, se puso a llorar".

Morant está muy unida a su familia, especialmente a su hermana pequeña, que también es ingeniera de telecomunicaciones y que vive en Madrid con sus hijos. La ministra, que no es madre (por el momento), los adora y aunque es muy celosa de su vida privada, sabemos que mantiene una relación estable con un ingeniero ajeno al mundo de la política.

En pocos días ha tenido que cambiar de ciudad, de casa, de despacho y de compañeros, pero Morant se enfrenta esta nueva etapa de su vida con mucha ilusión y una subida de sueldo: de los 52.000 euros que cobraba como alcaldesa a los casi 80.000 euros que percibirá en su nuevo cargo, más que suficiente para renovar su armario en Serrano.

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