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Isabel Pantoja no quiere nada con Kiko Rivera: ni acercamiento ni acuerdo

Es de las que hace cruz y raya y lo ha demostrado con creces a lo largo de su vida, y aunque esta vez se trata de su hijo, Isabel Pantoja no está dispuesta a ceder. Aunque algunos se empeñen en decir que sí. Esta semana, Kiko Hernández aseguraba que la tonadillera había dado un paso hacia la reconciliación con Kiko Rivera porque había vuelto a seguirle en redes sociales. Bien, pues, según ha podido saber Informalia, nada más lejos de la realidad. Ese hecho en concreto tiene que ver con la persona que le lleva las redes y nada más.

Quien conoce a Isabel sabe que es tozuda y que si hay algo que tiene muy alto es el orgullo. "Ella no va a dar su brazo a torcer. Ya le costó casi la vida intentarlo, pero no le quedaba otro remedio", asegura a Informalia una persona que tiene acceso a Isabel. La sevillana lo intentó antes de que tuviera lugar el juicio con su hermano Agustín. Su intención era reunirse a solas con su 'pequeño del alma' y teniéndole frente a frente y, conociéndole como le conoce, convencerle de que parara todo esto. La artista sabía que ahí estaba su única oportunidad, pero Kiko se negó en rotundo. Él quería primero una prueba de que su madre no iba a jugársela y para ello le pidió que ella le devolviera todos los enseres que le dejó su padre. Ahí, Paquirrín volvió a llevarse una bofetada de realidad: el abogado de su madre le dijo que no las encontraban y él se sintió estafado.

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Por ello, Isabel cerró su puerta para siempre a su hijo. A dos semanas de cumplir 65 años, ya tiene claro que no intentará volver a abrirla nunca más. Tendrá que ser él quien se acerque y la abra. Isabel ahora está doblemente herida. Primero, por todo lo que ha hecho y dicho su hijo, y después, por no querer aceptar el acercamiento que le proponía. Su orgullo no le permite ya perdonar a su hijo. Ni siquiera para evitar que le denuncie, como dijo Kiko que haría.

Aun así, a día de hoy, él todavía no ha emprendido acciones legales contra ella. Solo lo ha hecho contra su tío Agustín, que podría acabar en el cárcel. Con él, Kiko no va a dejar de apretar el acelerador. Tiene claro, al parecer, que él ha sido la cabeza pensante y la mano ejecutora de sus desgracias. Y ahí, de momento, no visualiza perdón.

Isabel, por su parte, parece que tampoco, aunque en el juicio pudo enterarse de cosas que aún no sabía. Ni siquiera imaginaba. De ahí su disgusto y de su aireado ataque de ansiedad antes de abandonar los juzgados el día que tuvo lugar el juicio contra Agustín y en el que ella tuvo que acudir como testigo. Para ella fue una puñalada que tampoco está dispuesta a olvidar.

Por eso, en las últimas semanas no ha hecho ningún movimiento. Sigue encerrada en Cantora, cuidando de su madre y llorando sus penas. Dicen los poquísimos que han podido verla y hablar con ella que sigue destrozada. Para Isabel, "Kiko le ha amargado los últimos años de su vida", indican a Informalia. Bueno, él y su mujer, Irene.

Las polémicas intervenciones de Kiko en Telecinco diciendo todo lo que ha dicho han puesto a la tonadillera en el disparadero, y no solo mediático. Sus declaraciones hablando de que su coche estaba a nombre de la empresa de su madre, de que "vio cosas", además de los trajes, en una habitación de Cantora y de que su madre se dejaba un dineral en maletas hizo levantar sospechas en la justicia y en la Agencia Tributaria.

También sirvió para que varias personas le interpusieran una demanda, como la quiosquera, que le pide 76.0000 euros, o como la de un antiguo novio sevillano, que le reclama 12.000. De la que se ha librado de momento es de la que le pusieron los hermanos Rivera y que finalmente retiraron "por pena". Una fuente nos desliza que ahí tuvo mucho que ver Kiko, que habló con su hermano Cayetano.

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Comentarios 1

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Anónimo
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Claro prefiere no hacer las paces con él y así no le paga ni le compensa por todo el dinero que le debe de la herencia de su padre. Y los objetos personales del diestro, 0 como a los hermanos. Que poca vergüenza.

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